
LA CURVA RECTA
En estos días se está hablando mucho del turismo, aun en círculos ajenos a esa actividad, eso está bien, porque es un rubro que puede generar no solo recursos sino inclusive empleo en el país.
Desde que tengo uso de razón, hace mucho más de medio siglo, no recuerdo un incidente con la gasolina como el que estamos viviendo, y tampoco he oído hablar de situaciones similares en otros países, aunque no descarto que hayan sucedido.
El numerito que se gastó María Galindo en un programa de televisión cruceño cumplió con todas las expectativas de su narcisismo, no solo se hizo viral en las redes, sino que por todo lado y en todo tono se habló de ella. Y, como dicen en cierta provincia collamantina, “lo importante es que hablen de ti, aunque sea… bien”.
Uno podría admirar su capacidad mediática, si ella no tuviera en su haber un accionar perverso a partir de su poder, me refiero por supuesto a la condena injusta de William Kushner.
Es posible que los desfiles escolares tengan algún sentido en la patria ancha y ajena, pienso en los pueblitos perdidos del Chaco o del altiplano, y me imagino que si a esas vidas monótonas se les quita una actividad comunitaria de esa índole se hace la vida más triste.
Y sí señores, el tema es que los desfiles son ante todo una distracción, porque el espíritu cívico, el amor por el terruño,y cosas más importantes como la honestidad, no se aprenden marchando.
El luctuoso accidente aéreo que tuvo lugar la noche del último viernes de febrero ha puesto en evidencia, de una manera extremadamente grosera las debilidades de la condición humana.
El saqueo al que quisieron proceder y al que de hecho lo hicieron un grupo de personas que ya sea, viven por las inmediaciones o estaban casualmente en el lugar, ha mostrado un lado indignante de nuestra sociedad.
La noticia de que se moverán en lo posible los feriados para que coincidan con el fin de semana y de ese modo se pueda contar con varios días libres seguidos es algo que merece aplauso, en parte porque ayudará al turismo interno, pero ante todo porque es una mejora en la calidad de vida del trabajador asalariado.
Los bloqueos son un verdadero atentado a quien no está de acuerdo con los motivos que llevan a un grupo de ciudadanos a hacerlos, son un desrespeto a su derecho inalienable y principal de ejercer su libertad, vale decir moverse de un lado a otro, de acuerdo con sus deseos o con sus necesidades. Limitar esos derechos es inconstitucional, antidemocrático y delictivo.
Vivo a 28 kilómetros al sur de la maltratada plaza Murillo, el centro de los poderes Ejecutivo y Legislativo del país, y no puedo llegar a la ciudad de la sede de gobierno si no es haciendo ridículos transbordos, porque la única ruta que une La Paz con mi municipio está bloqueada al inicio de este.
Es un secuestro soft, no es que no pueda pasar, es que simplemente es mucho más difícil.
Hace un poco más de una semana se ha presentado el libro Tinta indeleble de Raúl Peñaranda, se trata de una selección de artículos que Raúl, uno de nuestros más serios periodistas de medios escritos de nuestro país, ha publicado a lo largo de tres décadas y media.
Admito mi más absoluta antipatía por Lidia Patty, y tengo las fundadas sospechas de que es culpable del delito que la ha llevado a la cárcel.
Ella es una impostora sin medida ni clemencia, su reclamo de declarar en quechua en el juicio que se le va siguiendo tiene que hacernos pensar que tal vez nunca entendió las demandas judiciales que inició contra el señor Camacho y la señora Áñez, y da lugar a investigar cómo logró su título de abogada, la universidad que se lo concedió está también en entredicho.

