
LA CURVA RECTA
Estoy pasando unos días en el Brasil, y me ha tocado convivir este momento político que tiene a los brasileros bastante crispados, diríamos al borde de un ataque de nervios, el domingo, cuando esta columna se publique, la decisión del soberano, permitirá ya sea que el octogenario, Luiz Inácio Lula da Silva, continúe en el poder, o que Flávio Bolsonaro, asuma la presidencia de este país, que como lo describió Stefan Zweig, más que un país, es una parte (grande) del mundo.
A punto de cumplir un año, el Gobierno de Rodrigo Paz se ve bastante destartalado, el affaire de la gasolina, los quilombos de maletas y oro contrabandeados y, ni qué decir, el escándalo armado por Beller no dejan muy bien parado a este Gobierno que, por lo demás, ha dado algunos pasos muy sensatos y logrado sobrevivir a una conspiración de marca mayor, durante los más de cincuenta días de asedio.
La luna de miel entre el Gobierno y el país ha terminado, estamos a más de diez meses de gobierno “pazista” y hay cosas que no nos pueden tener contentos, más allá de que, a pesar de todos los defectos, es bueno haber acabado con un régimen que quería quedarse para siempre, que además tenía un plan para ello, y que no le importó utilizar todo el dinero al que tuvo acceso para lograr ese cometido.
La versión de la ciudadana Nadia Beller es que el lunes 17 de agosto, dos sicarios se acercaron a donde ella esperaba a unos individuos que iban a darle una documentación incriminatoria contra Evo Morales y le dispararon a pocos metros, habría recibido tres impactos de bala en su cuerpo, pero con la entereza de una valkiria, ella no hubiera proferido ni un susurro, se habría hecho la muerta y eso la habría salvado.
El viernes de la semana pasada ha sido un día muy especial para dos mujeres, sus familias, sus amistades, y a la postre para Bolivia, me refiero por supuesto al matrimonio legalmente reconocido, de estas dos guapas muchachas que, de blanco, como corresponde en las tradiciones cristianas, han unido sus vidas ante el Estado.
Conozco de primera mano las reacciones de turistas que hacen un recorrido por las líneas del teleférico en sus cortas visitas a La Paz, quedan maravillados, he visto a otros llegar a la ciudad de La Paz usando el teleférico, y la impresión que les da esa primera vista de la ciudad y ese descenso tan vertiginoso, pero a la vez tan ordenado, seguro que se les queda grabado para siempre.
Los 50 días de bloqueos en buena parte de la patria han costado vidas, dineros, haciendas, salud mental, y han puesto al país al borde del colapso. Si los bloqueadores hubieran conseguido su propósito, vale decir la renuncia del presidente, es posible que el país se hubiera visto envuelto en una ola de violencia que hubiera podido llegar a una guerra civil, o peor aún a una de secesión.
Los sediciosos, los conspiradores, en su lucha desesperada por recuperar el poder perdido, han puesto en riesgo la existencia misma del país.
La noticia del operativo en territorio chileno que ha terminado incautando, se dice, 108 toneladas de cocaína, y eventualmente otras drogas, ha dejado a muchos estupefactos, es una cantidad mayor, inimaginable hace algunas décadas, recuerdo el escándalo del narcoavión, que llevaba cuatro toneladas, y eso ya pareció entonces un exceso temerario.
Soy un experto en bloqueos, digo desde el punto de vista turístico, me inauguré en el año 80, a pocos meses de empezar en el rubro como guía de turismo, el golpe de García Mesa me agarró en Juli, Perú, en el lago Titicaca, y me tuve que quedar allí por ocho días, las carreteras se cerraron, y nos quedamos varados con algunos colegas, con los que cree amistades entrañables.
El comentario de doña Casimira Lema, la guapa concejala que acaba de inaugurarse en el nuevo gobierno municipal, respecto a conservar la sede de gobierno en la ínclita ciudad, fue de alguna manera sacado de contexto, aunque ciertamente, como se vio después, invitaba a grandes reproches por parte de la ciudadanía, y era por tanto infeliz.

