
LA CURVA RECTA
Acabo de estar en Cinti. Y como no es época de vendimia ni de carnavales, las viñas ya no lucen ubérrimas como cuando los parrales están cargados de uvas. Me ha tocado una tarde de ventolera que ha dado para fotografiar ese viento.
El viaje me ha alejado de la aburrida aunque importante preocupación política: de lo que uno dijo, y de lo que otro no dijo, de las redes que entrelazan a policías con maleantes, y a políticos con policías, lo que es en algunos casos una redundancia.
La idea de tener una constitución ha sido, desde su inicio, un contrato social entre el gobernante y los gobernados. Su fin siempre ha sido limitar el poder de quien lo detenta. Una constitución debería ser modificada sólo para dar más derechos a los ciudadanos o, si se quiere, para restarle poder al gobernante. Cuando es lo contrario, cuando una constitución es modificada para beneficiar a quien manda, podemos estar seguros de que no se trata de otra cosa que de una forma de violación de la misma.
La acusación hecha por una diputada del MAS contra el candidato Carlos Mesa, poniendo en agenda la sospecha de que hubiera recibido dinero de un narcotraficante, puede ser vista como un certificado de buena conducta del ciudadano en cuestión, y es que si esa, absolutamente infundada, asociación, es lo que puede el partido de gobierno esgrimir contra el más fuerte opositor político de Evo Morales, en realidad no tienen nada en su contra al respecto.
Tengo que decir que no me compré eso de Ciudad Maravilla para la ínclita ciudad, en primer lugar porque no me gustan las lisonjas baratas, y en segundo porque La Paz, con la mucho que se la puede amar, y la amo, con la cantidad de aspectos extraordinarios que pueda tener, principalmente por esa su enrevesada geografía, y por su cercanía a la cordillera real, tiene limitaciones arquitectónicas y urbanísticas propias, además de nuestra pobreza, que la colocan muy lejos de ser una “cidade maravilhosa”.
El ministro de Economía, don Luis Arce, se ha lanzado con unas cifras al mejor estilo de otros personeros del gobierno, vale decir el Presidente o el Vice, el primero, que se traga o aumenta ceros cuando lee alguna cifra en un discurso, y el segundo cuando al calor de la las arengas rurales se olvida de la más elemental tabla de multiplicación.
Hace unos días, el Vicepresidente del Estado Plurinacional, en una visita a los Yungas, ha hecho apología del delito, y es que ha ponderado y ha felicitado a la gente que contrabandea carros o que los compra. El problema de los coches sin papeles es que no se sabe qué otros delitos se esconden detrás de los mismos. El contrabando de autos no va solo, puede ser parte de una cadena de otros contrabandos, de corrupción dentro de la Policía, de narcotráfico y quién sabe hasta de trata de personas.
En el mundo brasilero, posiblemente debido a herencia de las usanzas de corte de principios del siglo XIX, una fórmula de buenas costumbres es pedir disculpas al despedirse por si involuntariamente se hubiera molestado u ofendido al anfitrión. entre nosotros aquí en los Andes bolivianos, pedir disculpas antes de pedir que se nos alcance el azucarero, o para poder pasar porque alguien está obstruyendo el camino, es lo más usual.

