
LA CURVA RECTA
El 28 de junio es un día muy especial a nivel global. Me refiero por supuesto a las conmemoraciones y celebraciones del Christophers St. day, vale decir, el día del orgullo homosexual, que se inició como una conmemoración de los eventos que tuvieron en esa calle de Nueva York hace 49 años, y que marcaron un antes y un después de la relación entre el estado y las personas que gustan de las personas de su mismo sexo.
Hace unos diez días fue posesionado en un alto cargo del Ministerio de Salud una de las personas de más bajo nivel ético que jamás haya sido ministro de esa cartera. Me refiero al despreciable Juan Carlos Calvimontes, que incumpliendo no sólo normas elementales de respeto a la privacidad de los pacientes, sino contraviniendo específicamente la Ley 3729 que garantiza la reserva en el caso de las personas que conviven con el VIH, declaró públicamente que el entonces magistrado Gualberto Cusi tenía esta condición.
Tengo aversión a las manifestaciones callejeras violentas. Creo que las cosas se desmadran fácilmente y que ese es un escenario que pone en riesgo la vida de ciudadanos que tal vez estaban allí por casualidad, en el momento y el lugar equivocados, o que estaban haciendo demandas justas pero que ni de lejos valían lo suficiente como para arriesgar la vida.
La sentencia del juez Cohn, que libera de culpa a Gonzalo Sánchez de Lozada en el juicio que se le ha seguido en una ciudad de La Florida en los Estados Unidos, no puede sino llevarnos a recordar con sensatez y sentido común los tristes sucesos de aquellos días.
Es importante recordar no sólo el hartazgo que supuestamente tenía la población hacia la llamada democracia pactada, sino cómo paso a paso se fue creando una urdimbre para crear ese descontento.
Los ancianos merecen consideración y deben ser tratados con respeto, dignidad y cariño, de eso no cabe la menor duda. La semana pasada, se pudo ver en las redes, gracias a una (in)oportuna filmación a una religiosa que atiende a los ancianos que viven en el hogar San Ramón, dar una palmada a uno de los abuelitos, que parece que se había encaprichado en no tomar su medicamento.
Tengo una especial simpatía por el palacio de gobierno de La Paz, el llamado Palacio Quemado. El principal motivo es su tamaño. Creo poder decir, sin riesgo de equivocarme, que se trata del Palacio de Gobierno más pequeño de las Américas y posiblemente del mundo, a excepción de San Marino, posiblemente, y ese no es un detalle menor.
Por los medios que han publicado un tuit de la Ministra de Salud, nos hemos enterado de que está esperando familia. Más allá de que, por supuesto, se desea todo lo mejor a la gestante, esta es una noticia interesante porque es la primera vez en la historia de nuestro país, y posiblemente del mundo, que una ministra esté pasando por ese proceso y toca hacer algunas reflexiones. Entre otros motivos para consolidar los derechos de las mujeres.
Golpear a un empleado es simplemente una acción inaceptable en una sociedad mínimamente civilizada, y la suerte del director técnico de la selección boliviana de fútbol está seguramente echada, el individuo tiene que renunciar o en su defecto ser echado con ignominia. El suyo es un caso de prepotencia extrema, con el condimento adicional de una falta de ética tal, que lo llevó a ir posteriormente a la Policía a denunciar un dudoso robo de llaves.
La semana ha pasado con un escandalete sancochado. Me refiero a la impostura académica de Su Excelencia, el señor Vicepresidente; ahora más claro que nunca está que él no sólo no había terminado sus estudios, sino que casi no había llegado a cumplir la mitad de la currícula. Quien escribe estas líneas es también alguien que jamás se pudo acomodar a los requerimientos académicos. No logré cursar la carrera que me había propuesto, aunque nunca dejé de interesarme por ese campo del conocimiento.

