
LA CURVA RECTA
La gente bella, de cara bonita, de cuerpo garboso, de cierta sensualidad, la tiene en la vida más fácil que la que no lo es. Esas características son, se podría decir, un capital social, y hay estudios que más allá de las suposiciones que se puedan tener, refrendan el hecho de que muchas personas hacen matrimonios más convenientes u obtienen posibilidades de empleo o incluso académicas debido a éstas.
Bolivia tiene algunos de los niveles de calidad de vida más bajos de la región. La mortandad infantil es siete veces mayor que en Chile y el doble que en Perú. En efecto, de cada 1.000 niños que nacen vivos, 35 mueren durante su primer año de vida. Por supuesto, que esto sucede ante todo con los niños más pobres, que reciben a veces la peor alimentación, menor atención médica y menor cuidado.
No soy la persona más indicada para opinar respecto al juicio que está teniendo lugar en el Palacio de la Paz en La Haya, principalmente porque ese es un tema que no me conmueve y, precisamente por eso, no lo entiendo o por lo menos no lo puedo ver con los ojos con los que supuestamente lo ve la más grande mayoría de los bolivianos.
Por supuesto que más allá de toda consideración, como boliviano, solo puedo alegrarme de los puntos que sumen a la causa boliviana, aunque hasta por sentido deportivo no deje de admirar algunas de las aserciones de los contrincantes.
Negar el racismo en Bolivia o en cualquier parte del mundo, es querer tapar el sol con un dedo. Argumentar que hay “racismo de los dos lados”, es no entender esa lacra de la humanidad. Decir que “yo antes no era racista, pero ahora me he vuelto racista”, es algo así como decir: “yo antes no era un estúpido y ahora me he vuelto un estúpido”. En Bolivia como en todo el mundo, el racismo se confunde con el clasismo y lo ejercen quienes están arriba, socioeconómicamente hablando, contra quienes están abajo, y por eso, las víctimas de racismo, que son pobres, son también todo indígenas.
Las dos últimas semanas han sido tristes y terribles. Desbordes de ríos, mazamorras, pérdidas humanas, de bienes y de sueños y un extraño evento relacionado a la explosión de una garrafa han ensombrecido los festejos carnavaleros. Muchas voces se han alzado para pedir la suspensión de esa celebración, y otras han criticado ácidamente, y para mi gusto, en forma mojigata, el que el carnaval de Oruro no hubiese parado después de esa atroz explosión en la que murieron ocho personas.
Juan Cristobal Mac Lean, cochabambino universal que ha vivido varios años en La Paz, ligado a importantes proyectos periodísticos, ha estado de visita por la sede de gobierno la semana pasada y ha plasmado en su Facebook la pésima impresión que le ha causado la dejadez que muestra la plaza Murillo, en la esquina de arriba del Palacio Legislativo.
El jueves pasado se ha iniciado una vez más el reclutamiento para jóvenes que están en edad de hacer el servicio militar obligatorio. Esta vez hay una innovación, también han sido llamadas las jóvenes, aunque, eso sí, en forma voluntaria, y sólo serán reclutadas alrededor de 200 jovencitas. El director general militar territorial de las Fuerzas Armadas ha explicado que eso es en función de la igualdad de oportunidades, independientemente del género de los ciudadanos.

