
LA CURVA RECTA
Crecido y educado como católico, nunca he podido dejar de fascinarme por los eventos que son recordados desde hace casi dos mil años, que tuvieron lugar en la Jerusalén de tiempos de Tiberio. Tengo que reconocer que tuve tiempos en mi vida, en la adolescencia ante todo, que la parte mística de esa historia me conmovió hasta el tuétano.
Estimado Lector: es posible que usted haya pasado una linda Nochebuena y que esta columna la esté leyendo no tan temprano en este domingo navideño, tal vez la lea mucho después, luego de los afanes que implica preparar una fiesta familiar y encima disfrutarla, pero es posible que esté usted muy satisfecho, muy contento, y hasta muy feliz. No quiero pasar a un sermón respecto a los que tienen menos, pero no puedo dejar de tener en mi pensamiento estos días la desgracia del prójimo.
Hace más de una semana tuvo lugar un pequeño hecho que se hizo viral: un gatito que estaba siendo transportado por BOA, se escapó de su jaula y eso consternó no solamente a su dueña.
Esta historia no deja de ser un misterio digno de la pluma de Ágatha Christie, ¿quién abrió la jaula?, ¿quién no la cerró?, ¿quién liberó al cautivo?, ¿alguien se llevó el precioso animalito?...
Mientras el mundo está inmerso en el futbol, en Sudamérica hemos visto un golpe de Estado fallido y un juicio que ha condenado a una expresidenta a seis años de prisión. En el ámbito doméstico estamos viviendo unos momentos bastante interesantes, debido a que el partido que tiene secuestrada a la democracia parece ser que ha entrado en etapa terminal y aunque milagros hay es posible que estemos asistiendo a su muerte.
Mientras algunos masistas, haciendo alarde de sofismo, declaran que Bolivia salió bien parada del juicio en la Haya, algunos antimasistas están rasgándose las vestiduras por haber “perdido” el Silala. Comcipo, que impidió un acuerdo de lotería que había sido trabajado durante el gobierno de Morales, cuando Choquehuanca era canciller, quiere hasta enjuiciar a Evo. Esta derrota nos ha traído a la memoria la otra gran derrota, la vergonzosa paliza respecto a los supuestos derechos expectaticios marítimos.
Quienes siguen esta columna saben de mi poca afinidad con el deporte, en general, y con el fútbol, en particular; lo he declarado más de una vez: que una vez cada cuatro años me siento como un extraterrestre en mi propio planeta. Sin embargo, no soy tan obtuso como para no entender y sopesar el enorme valor simbólico que tiene ese deporte y también sus bondades, y hasta sus sutilezas.
Quienes siguen esta columna saben de mi poca afinidad con el deporte, en general, y con el fútbol, en particular; lo he declarado más de una vez: que una vez cada cuatro años me siento como un extraterrestre en mi propio planeta.
Sin embargo, no soy tan obtuso como para no entender y sopesar el enorme valor simbólico que tiene ese deporte y también sus bondades, y hasta sus sutilezas.
El secretario Ejecutivo de la COB, Juan Carlos Huarachi, se ha lanzado con una declaración que, aunque ha causado enorme hilaridad y una avalancha de memes graciosos, tiene un trasfondo xenófobo que simplemente no puede ser pasado por alto y es que en realidad es delictivo.
A más de veinte días del paro del departamento más rico y productivo de nuestro país, hay algunas observaciones que se pueden hacer y algunas lecciones que se pueden aprender.

