
LA CURVA RECTA
La semana pasada, el presidente Arce ha sugerido, o anunciado, que entre los planes para la reactivación económica del país estaría la construcción de una fábrica de pasta dental de coca, la idea parece original, pero ni siquiera lo es.
En estos días, aparte del flagelo que significa el maldito virus que tantas vidas ha costado ya, estamos teniendo que enfrentar a un enorme colaborador interno de nuestro principal enemigo. Me refiero a quienes por diversos motivos están en contra de la única medida sensata y posible que existe para combatir el virus que no solo ha matado a tantos, sino que ha cambiado nuestras vidas para peor.
Don David Choquehuanca hizo su debut como político de visibilidad nacional cuando, en el año 2006, asumió la cartera de Relaciones Exteriores del flamante gobierno de Evo Morales, recuerdo nítidamente cómo, en esos días, concedió una entrevista a Gringo Gonzales, en la cual dijo que desde el año 92, en que había tomado conciencia de la iniquidad de la conquista, él ya no leía libros, porque estos eran instrumentos traídos por los conquistadores, añadió que él prefería leer en las arrugas de los abuelos.
Las noticias sobre el encarcelamiento de la exalcaldesa de Santa Cruz, nos llevan a una situación incómoda respecto de la lucha contra la corrupción. Ninguna persona de bien puede apostar o ser flexible acerca del mal manejo de la cosa pública, y el escándalo en el municipio cruceño es inmenso, por lo que el que el hecho de que se esté poniendo coto a la impunidad, se esté investigando irregularidades que parecieran ser tienen dimensiones elefantiásicas solo podría ser una buena nueva.
Pedir disculpas es un gesto muy noble, implica un rasgo de humildad que no les nace a todos los seres humanos, y menos a los mezquinos ni a los arrogantes. Es importante enseñar a los niños a pedir disculpas, porque eso implica además reconocer los errores propios y el deseo de enmendarlos.
La derogación de la Ley 1386, que finalmente sancionó el Legislativo, ha sido sin lugar a dudas un triunfo de la oposición sobre el oficialismo. Y curiosamente ha sido un triunfo que lo ha logrado no en el hemiciclo, sino en las calles, esas calles que otrora eran propiedad exclusiva del partido cocalero.

