
LA CURVA RECTA
Pedir disculpas es un gesto muy noble, implica un rasgo de humildad que no les nace a todos los seres humanos, y menos a los mezquinos ni a los arrogantes. Es importante enseñar a los niños a pedir disculpas, porque eso implica además reconocer los errores propios y el deseo de enmendarlos.
La derogación de la Ley 1386, que finalmente sancionó el Legislativo, ha sido sin lugar a dudas un triunfo de la oposición sobre el oficialismo. Y curiosamente ha sido un triunfo que lo ha logrado no en el hemiciclo, sino en las calles, esas calles que otrora eran propiedad exclusiva del partido cocalero.
El lunes pasado se ha cumplido el primer año de gobierno del presidente Arce, lo ha conmemorado en una sesión de la Asamblea Plurinacional que ha sido por demás bochornosa —apenas ha podido leer su discurso lleno de guarismos (leídos esta vez correctamente, no como nos tenía acostumbrados su antecesor)— porque, ante todo, lo que más se oyó fueron las rechiflas de los opositores y el coro adulador de sus correligionarios.
Este año, el mes de recordatorio a nuestros muertos ha tenido un significado más profundo, en parte, porque estamos viviendo, tal vez, el principio del fin de la pandemia, o por lo menos una tregua bastante larga. Es posible que la cuarta ola no cause tantas muertes como las anteriores, porque buena parte de las personas más vulnerables ya han recibido dos o tres dosis de vacuna, y eso no solo que implica una mayor seguridad, sino que también da la sensación de la misma.
La semana pasada, las redes se han visto alborotadas por una noticia fea. La historia de una niña que se enteró de que estaba embarazada de 22 semanas porque sentía que algo se movía dentro de su vientre. El embarazo se había producido porque el hombre que la cuidaba, un pariente político suyo que fungía de abuelo, la había estado abusando sexualmente durante meses. Su madre y su padrastro habían tenido que dejar su pueblo para ir a trabajar a casi mil kilómetros de distancia.
El mundo está pasando por una crisis económica muy grande, principalmente porque, debido a la pandemia, el consumo de muchos productos se ha visto disminuido, y eso ha desacelerado todo el aparato económico.
La inauguración del servicio de transporte municipal hace unos años, fue un hito en la vida de La Paz, un sistema público de buses casi mejor que en el primer mundo, porque no solo se trataba de vehículos muy limpios, nuevos, con personal muy amable, sino que tampoco permitía aglomeraciones en las horas pico, solo un número limitado de pasajeros podía viajar de pie, manteniendo una honorable distancia, era pues un servicio de gran nivel.
Pelearse entre connacionales por una bandera es, sin lugar a dudas, algo ridículo, y hasta da flojera escribir sobre ello, (peor, me imagino, leer), pero estamos metidos en una maraña que debe ser desenredada para bien de todos nosotros.

