
LA CURVA RECTA
La postura que ha adoptado nuestro país con respecto a la brutal invasión militar que Rusia está perpetrando en Ucrania, aunque previsible, no deja de ser indignante. Pone en evidencia una serie de falencias éticas del actual Gobierno. La primera es que ellos, nuestros gobernantes, no son capaces de reconocer como inaceptable algo tan obvio como una intervención del calibre de la que nos ocupa, que es ni más ni menos el inicio de una guerra expansionista, perpetrada por un vecino, que es además inmensamente más grande y más fuerte que el agredido.
Las huelgas de hambre han perdido su verdadero sentido en nuestro país, a fuerza de ser declaradas por todo y por nada, y a fuerza de no serlo, de ser una formalidad, un modo más de protesta, en algunos casos, no mucho más que un acto de publicidad, que se puede abandonar sin más.
La horrorosa historia de Richard Choque, a quien curiosamente el Ministro de Gobierno llama de “señor”, nos ha espantado a todos, los motivos son diversos. En primer lugar, la constatación de que convivimos con psicópatas, que pueden matar sin el menor remordimiento, que pueden secuestrar y extorsionar. En segundo lugar, y de mayor espanto, es que tenemos un sistema judicial tan corrupto, que un criminal, confeso y sentenciado, de esa calaña y con esa estructura psíquica puede comprar su libertad, para colmo, casi con migajas.
La captura del asesino de El Alto que enterró por lo menos a tres de sus víctimas en su propia casa, nos ha dejado, por un lado, estupefactos ante el cercioramiento de que algo tan atroz pueda suceder a la vuelta de la esquina, tremendamente angustiados por el trágico destino de esas tres jóvenes, y profundamente preocupados porque este sí es un caso de verdadera inseguridad ciudadana, cuyas principales víctimas son mujeres jóvenes, o adolescentes.
La semana pasada, el presidente Arce ha sugerido, o anunciado, que entre los planes para la reactivación económica del país estaría la construcción de una fábrica de pasta dental de coca, la idea parece original, pero ni siquiera lo es.
En estos días, aparte del flagelo que significa el maldito virus que tantas vidas ha costado ya, estamos teniendo que enfrentar a un enorme colaborador interno de nuestro principal enemigo. Me refiero a quienes por diversos motivos están en contra de la única medida sensata y posible que existe para combatir el virus que no solo ha matado a tantos, sino que ha cambiado nuestras vidas para peor.
Don David Choquehuanca hizo su debut como político de visibilidad nacional cuando, en el año 2006, asumió la cartera de Relaciones Exteriores del flamante gobierno de Evo Morales, recuerdo nítidamente cómo, en esos días, concedió una entrevista a Gringo Gonzales, en la cual dijo que desde el año 92, en que había tomado conciencia de la iniquidad de la conquista, él ya no leía libros, porque estos eran instrumentos traídos por los conquistadores, añadió que él prefería leer en las arrugas de los abuelos.
Las noticias sobre el encarcelamiento de la exalcaldesa de Santa Cruz, nos llevan a una situación incómoda respecto de la lucha contra la corrupción. Ninguna persona de bien puede apostar o ser flexible acerca del mal manejo de la cosa pública, y el escándalo en el municipio cruceño es inmenso, por lo que el que el hecho de que se esté poniendo coto a la impunidad, se esté investigando irregularidades que parecieran ser tienen dimensiones elefantiásicas solo podría ser una buena nueva.

