
LA CURVA RECTA
En los últimos días se ha publicitado un torneo de fútbol internacional que va a tener lugar en pleno trópico cochabambino, está financiado por las confederaciones de productores de la no tan sagrada hoja de coca y llevará el nombre de su secretario general, el ciudadano Evo Morales Ayma.
El presidente Arce ha anunciado la creación de una industria relacionada a la hoja de coca, dice que se van a tirar más de once millones de dólares de los bolivianos para producir una pasta dental con coca, es una muy mala noticia.
La idea no es nada nueva, industrializar la coca, darle otros usos aparte del tradicional, el acullico, y el que verdaderamente importa, vale decir, la producción de cocaína, que dicho sea de paso acaba de costarles la vida a tres ciudadanos, ligados al combate a la delincuencia, y a otros tres más.
El mes de junio es el mes de la diversidad sexual, el origen de esta celebración del mundo occidental tiene que ver con el proceso que ha vivido buena parte del globo en los últimos cincuenta años, en cuanto al reconocimiento del derecho de las personas de vivir su sexualidad, dentro del respeto a la minoría de edad, y del consenso, de la manera que más le plazca.
Hace más de 15 años el señor Choquehuanca se inauguró como canciller de la entonces república de Bolivia, con la estúpida aseveración de que él no leía libros porque la escritura había sido traída por los conquistadores y que él prefería leer en las arrugas de los abuelos.
Una aseveración de ese calibre, en la mayoría de los países del mundo, le hubiera costado no sólo el puesto de canciller, sino toda su carrera política, o por lo menos hubiera tenido que disculparse asumiendo que había proferido una enorme tontera.
Las últimas semanas hemos vivido un ejercicio democrático que, aunque frustrante, no deja de ser positivo. Me refiero a la imposibilidad de elegir en la Asamblea Legislativa Plurinacional al próximo Defensor del Pueblo. La cosa se ha puesto difícil, porque en primera instancia el partido de gobierno, que tiene mayoría en la Asamblea, pero no los dos tercios que se requieren para hacer ese nombramiento, en realidad o no entiende las verdaderas funciones de un defensor del pueblo o las entiende muy bien, y por eso mismo no quiere tener uno.
La semana pasada ha sido una semana de gran luto: seis jóvenes bolivianos han muerto víctimas de mezquindades, negligencias y, en el caso de las cuatro universitarias de Potosí, de un acto de terrorismo cometido por unos imbéciles que eran sus compañeros de estudios. Estos acontecimientos tan duros no han permitido dar la visibilidad que merece a otro hecho, no luctuoso, pero tremendamente preocupante en relación a los derechos y libertades de las personas, que ha sucedido también la semana pasada.
La muerte del señor Aramayo ha causado una enorme indignación, curiosamente los más indignados son quienes no pertenecieron a su partido político y quienes ponen paños fríos, inclusive a sus conciencias, son quienes en algún momento le llamaban “hermano”, porque los del partido de gobierno así se tratan entre ellos.

