Enderezar la Policía
La posesión del nuevo Alto Mando de la Policía Boliviana y, en especial, las palabras y actitud de su flamante Comandante General afirman la percepción de que el presidente y su Gobierno están empeñados en enderezar el rumbo del país para beneficio de todos los bolivianos.
Ese afán se suma a las señales que ha dado desde hace varias semanas, y con mayor énfasis, esta que concluye, el Órgano Judicial desde sus instancias institucionales.
"A partir de ahora, ningún efectivo podrá cobrar ni un solo centavo a ningún ciudadano o policía, bajo ningún concepto", proclamó el Comandante General de la Policía en su discurso de circunstancia luego de ser posesionado en sus funciones, el viernes.
Esa clara mención de repudio al acto de corrupción más frecuente en las acciones policiales: el cobro de sobornos, se extendió también a los corruptores: “La recomendación para todos los ciudadanos: no cometamos hechos de corrupción y no permitamos ser víctimas de ellos, mucho menos en el ámbito policial”, agregaba el máximo jefe policial nacional.
Es un gesto de inequívoco impacto que seguramente tendrá resultados positivos, pero no suficientes para enderezar los hábitos de interacción policía-ciudadano instalados en la conducta colectiva desde hace mucho tiempo.
“Vamos a tener mecanismos visibles, como líneas telefónicas para que la gente pueda denunciar. Pero también tendremos personal encubierto haciendo seguimiento en los lugares más neurálgicos en el tema de la corrupción”, indicaba el Comandante General refiriéndose a las acciones que tiene planificado ejecutar para acabar con esas prácticas delincuenciales.
Ese esfuerzo, al que todos deseamos éxito, tendrá que ser seguido por otros más específicos, como los que exige la depuración de los efectivos policiales comprometidos con el crimen, el ordinario y el organizado.
Es una dura tarea si consideramos que nada más en los últimos 10 días tres policías fueron aprehendidos en La Paz por extorsionar a mineros auríferos y otros cuatro, capturados de manera fortuita, en Santa Cruz, con 11 kilos de sustancias controladas.
Se trata, sin duda, de una labor de largo aliento la que tendrán que ejecutar los nuevos jefes de la Policía, para conseguir enderezar las acciones de sus efectivos y la percepción que tiene esa institución, no solo en el imaginario colectivo boliviano, sino también en los cuerpos de seguridad y lucha contra el crimen de los países vecinos y otros menos cercanos.
A juzgar por sus palabras, el Comandante General tiene una visión integral de lo que se necesita para corregir el rumbo que ha tomado la Policía desde hace lustros.
Así, es de esperar que los proyectos normativos anunciados, siete, sean encaminados con prontitud en las instancias del Ejecutivo y del Legislativo, y que estos cuerpos respondan de similar manera en su tratamiento y aprobación.


















