Las campañas navideñas usan la creatividad para recaudar la mayor cantidad de obsequios para los niños migrantes y de zonas alejadas y hasta la fecha recolectaron más de 10 mil juguetes.
"La primera vez, fuimos a un campo de refugiados cerca de la frontera. Llevábamos comida, pero cuando comenzamos a sacar los juguetes, se generó un gran revuelo. Los niños salían de todas partes. Me di cuenta que no estaban pensando en comida, pero sí extrañaban muchísimo los juguetes", cuenta Adham.