Combatir la violencia de género
En lo que va del año 10 mujeres murieron por agresiones de sus parejas en Cochabamba, algo muy similar a lo sucedido en comparación al mismo periodo en 2015. Considerando que estas cifras responden a casos denunciados, se estima que el número puede ser considerablemente más alto lo que da cuenta de que, por un lado, los avances en la lucha contra la violencia de género y la cultura de la paz son pocos y, por otro, que la elaboración de normas draconianas no inhibe a los agresores, porque, pese a ellas, se mantienen elevados grados de impunidad.
De ahí que estos índices de feminicidio ratifican la corriente que postula que sólo se podrá enfrentar exitosamente la violencia de género si se trabaja en forma integral y concurrente, dando prioridad a la educación, la capacitación, el incentivo a la autoestima, etc., y aplicando, cuando corresponda, la ley con todo rigor.
Para ello es fundamental la coordinación de esfuerzos entre Gobernación, alcaldías y organizaciones de la sociedad para diseñar un programa de largo alcance y participativo, que ayude a erradicar la violencia en contra de las mujeres y, en general, en las relaciones sociales.
Más aún si recordamos que de los 25 países del mundo con las tasas más altas de feminicidio, 14 están en América Latina y el Caribe (y uno es Bolivia), según el último informe de ONU Mujeres, “Prevenir los conflictos, transformar la justicia y garantizar la paz”. Y que del total de los feminicidas sólo el 2 por ciento recibe sanción.


















