Elemental mi querido Watson
La campaña en contra de los vocales del Tribunal Supremo Electoral (TSE), particularmente contra su presidente, no parece ser espontánea. Para confirmar o desmentir esta afirmación, conviene hacerse al Sherlock Holmes e intentar develar la trama que se está desarrollando, en la que el acoso a esos vocales es sólo un paso más para alcanzar otros objetivos.
Hay que recordar que los personajes cuestionados han sido elegidos en forma transparente. El Órgano Ejecutivo nominó a Salvador Romero Ballivián, y la Asamblea Legislativa, luego del debido proceso de selección de postulantes, eligió a Oscar Hassenteufel, Rosario Baptista Canedo, María Angélica Ruiz Vaca Diez, Nancy Gutiérrez Salas, Daniel Atahuachi Quispe y Francisco Vargas Camacho. Sin menoscabo de los otros vocales, la trayectoria pública de los vocales Romero, Hassenteufel y Baptista, es prenda de garantía para dirigir el Órgano Electoral Plurinacional y organizar un transparente proceso electoral. De hecho, Romero y Hassenteufel ya presidieron en el pasado la entonces Corte Nacional Electoral (CNE) demostrando probidad e imparcialidad.
Hasta ahora, las decisiones que el TSE ha adoptado se ciñen a la ley. ¿Que podrían hacer más? Probablemente, pero lo que han hecho, de acuerdo con los entendidos, lo han hecho bien, así sea que gente no entendida difunda por todo lado improperios en su contra, incluyendo algunos colegas periodistas, particularmente de medios audiovisuales, que no sé por qué razón han decidido convertirse en definidores de lo que se debe o no hacer.
Entonces, ¿por qué atacarlos?... porque cambiarlos u obstaculizar su trabajo impediría la realización de las próximas elecciones generales, como también se buscó en dos campañas inmediatamente anteriores que, para pesar de quienes las promueven, no lograron alcanzar su objetivo.
Previamente, se desarrolló la campaña dirigida a exigir que antes de que se realicen las elecciones se reorganice el mapa de las circunscripciones electorales, aduciendo que existiría en el país un voto ponderado en favor del área rural. Se trata de otra manipulación, pues se busca generalizar lo que está exclusivamente centrado en las diputaciones uninominales. Entendidos en el tema como Gonzalo Rojas Ortuste y el exmagistrado José Antonio Rivera han demostrado la falacia del argumento. Pero, en tiempos de polarización o cuando hay intereses ocultos, las posiciones correctas y sensatas son dejadas de lado.
Esa campaña surgió luego de que también perdiera fuerza la que estaba dirigida a posponer la realización de elecciones generales hasta el próximo año, aprovechando la pandemia del coronavirus.
Siguiendo a Holmes, veamos a quienes convendría que se posterguen las elecciones y, en lo posible, que el actual proceso electoral retorne a fojas cero y se abra uno nuevo. Algo así como, a quiénes beneficiaría el crimen…
Hasta que el desconocido Procurador General del Estado salió a la luz pública para atacar a los vocales del TSE, creía que al Gobierno y a su principal sustento político no les afectaba la realización de los comicios conforme están programados. Pero, si esa autoridad, que tiene entre sus obligaciones “promover, defender y precautelar los intereses del Estado” se pronuncia en contra del TSE mientras bajo sus narices pasa sin que se dé cuenta el presunto sobreprecio en la compra de respiradores sin que él diga nada, algo debe estar pasando.
Otro sector que no quiere las elecciones es el conformado por varios viejos dirigentes políticos que no tienen mayor tajada en este proceso electoral porque por ley no pueden participar directamente. Por tanto, si se postergaran las elecciones hasta el próximo año y, mejor, si se volviera a fojas cero, están seguros de que aumentarían las posibilidades de obtener mayor tajada en la administración estatal. Asimismo, hay algunas candidaturas que saben que el caudal de votos que recibirán no será suficiente para alcanzar influencia y una postergación o anulación les ayudaría en mejorar posiciones.
Al MAS, como ha actuado hasta ahora, lo que le conviene es que arda Troya. Si se realizan las elecciones tiene un desempeño que le permitirá obtener una cuota de poder respetable; si no se realizan, tendrá mayores argumentos para soliviantar al país. En fin, está cómodo en su papel de agitador esperando la oportunidad de dar algún zarpazo.
Resumiendo, hay muchos grupos interesados en que no se realicen las elecciones generales como están programadas; mejor todavía, que se abra un nuevo proceso electoral y comencemos todo de nuevo, y la “tuti”, si se cuenta con vocales afines y no independientes…
Elemental mi querido Watson… el ataque a los vocales del TSE no es gratuito.
El autor fue director de Los Tiempos entre 2010 y 2018
Columnas de JUAN CRISTÓBAL SORUCO QUIROGA

















