India, una oportunidad comercial por explorar
En el escenario internacional del siglo XXI, India se ha consolidado como una de las economías emergentes más dinámicas del planeta, con un mercado interno en expansión, una clase media en crecimiento y una política exterior orientada a consolidar alianzas estratégicas con regiones clave. En este contexto, Bolivia tiene ante sí una oportunidad concreta de diversificar sus relaciones comerciales y fortalecer su presencia internacional a través de una relación más estrecha con este gigante asiático.
India cuenta con más de 1.400 millones de habitantes, una creciente demanda energética y alimentaria, y una economía que apuesta por la tecnología, la industria farmacéutica y las energías renovables. Bolivia, por su parte, posee recursos estratégicos –litio, gas natural, minerales, productos agroindustriales como la quinua, el café y la soya– que pueden responder a esas necesidades.
Estas complementariedades abren la posibilidad de establecer un intercambio comercial mutuamente beneficioso, especialmente si se acompaña de políticas públicas que fomenten la exportación de productos con valor agregado, certificaciones de calidad y estándares internacionales.
India no solo representa un mercado para exportar, sino también una fuente de inversión directa en sectores como minería, industrialización del litio, farmacéutica, tecnología de la información y energías limpias. Las empresas indias han comenzado a mirar con interés a América Latina, y Bolivia podría posicionarse como un socio estratégico si logra generar condiciones estables y atractivas para la inversión.
Asimismo, existen oportunidades concretas para la cooperación en transferencia tecnológica y formación técnica, áreas en las que India ha desarrollado capacidades reconocidas a nivel mundial, especialmente a través de sus instituciones educativas y tecnológicas.
Cabe resaltar que India es líder en sectores como farmacéutica, tecnología de la información, maquinaria, textiles y energías renovables. Estos sectores representan oportunidades para importar bienes de alto valor a precios competitivos, así como para establecer alianzas estratégicas en transferencia de tecnología, industrialización y formación técnica. Asimismo, la India posee institutos de formación técnica y científica de primer nivel, lo que abre la puerta a intercambios académicos, programas de becas y cooperación tecnológica.
En un contexto financiero global desafiante, donde las restricciones de divisas, la volatilidad del dólar y las barreras bancarias dificultan muchas operaciones internacionales, surge la posibilidad de recurrir a mecanismos alternativos de pago como los acuerdos de swap (permuta financiera) de divisas entre bancos centrales.
Un swap permite que dos países intercambien monedas de forma bilateral, facilitando el comercio sin recurrir necesariamente a una moneda fuerte como el dólar. En el caso de Bolivia e India, un acuerdo de este tipo permitiría a ambos países pagar e intercambiar bienes y servicios en rupias o bolivianos, reduciendo costos de conversión y promoviendo la soberanía financiera.
India ya ha establecido swaps con varios países del sudeste asiático y de África, por lo que explorar esta vía con Bolivia no solo es viable, sino estratégico, especialmente si se acompaña de acuerdos comerciales complementarios. Esta herramienta puede facilitar operaciones entre empresas, aumentar el volumen comercial y abrir el camino a un mayor flujo financiero bilateral.
Sin embargo, esta relación aún está en una fase incipiente. El intercambio comercial entre Bolivia e India sigue siendo modesto en comparación con su potencial. Hay desafíos evidentes.
Existen barreras logísticas, falta de conectividad directa, escasa presencia empresarial en ambos mercados, a esto se suma la necesidad de contar con acuerdos bilaterales más amplios que faciliten el comercio y protejan las inversiones, por lo que existe una necesidad urgente de contar con instrumentos legales bilaterales más sólidos, como acuerdos de protección de inversiones, eliminación de doble tributación y cooperación aduanera.
Frente a este escenario, la diplomacia económica adquiere un rol crucial. Las embajadas, cámaras de comercio y agencias de promoción deben articular esfuerzos para promover ferias, ruedas de negocios, misiones empresariales y espacios de formación conjunta.
La reciente apertura de embajadas entre ambos países es un paso importante que debe ir acompañado de acciones concretas: facilitar visados de negocios, ofrecer información comercial clara y establecer oficinas de enlace empresarial. El establecimiento de relaciones institucionales entre bancos centrales también es clave para explorar mecanismos como el swap y otras modalidades de financiamiento.
Bolivia tiene la oportunidad de ampliar su mirada comercial más allá de sus socios tradicionales. India no solo representa un mercado atractivo, sino un socio con intereses comunes en el desarrollo sostenible, la cooperación Sur-Sur y la industrialización de recursos naturales.
India no solo ofrece un mercado, sino también una visión de desarrollo compatible con la sostenibilidad, la innovación y el respeto a las soberanías. Apostar por esta relación es pensar, en el mediano y largo plazo, en clave de soberanía económica, diversificación comercial y modernización tecnológica.
La relación comercial entre India y Bolivia aún está en construcción, pero el potencial es innegable. Identificar sectores estratégicos, promover alianzas público-privadas y fortalecer la cooperación bilateral puede transformar esa posibilidad en una realidad concreta. El uso de herramientas financieras innovadoras como los swaps, sumado a una política comercial activa y visionaria, puede marcar un punto de inflexión. En tiempos de cambio global, la clave está en mirar más allá de los esquemas tradicionales y atreverse a construir nuevos puentes con socios que comparten aspiraciones de desarrollo inclusivo, tecnológico y sostenible, ya que construir nuevas rutas de integración ya no es una opción, sino una necesidad.
El autor es abogado
Columnas de MIGUEL A. DÍAZ COSSÍO