Delfino: “Bolivia me dejó grandes recuerdos”
Su presencia en el área rival era motivo de preocupación para arqueros y defensores. No era para menos, ya que el ariete argentino Daniel “Chueco” Delfino era sinónimo de gol. Jugó tres años en Bolivia y defendiendo los colores de Unión Central (1999) y The Strongest (2000-2001). Del país se llevó grandes recuerdos y aún se lo recuerda con bastante cariño.
Delfino también dejó su imborrable marca goleadora en Argentina, Ecuador y Venezuela.
Inicios y arribo a Bolivia
La historia de Daniel Delfino arranca a los ocho años, cuando se inició en el club 9 de Julio de Adrogué, en el llamado “baby fútbol”.
Vivió su infancia a tres cuadras del estadio Lorenzo Arandilla de Brown de Adrogué y compartió hasta los 15 años con Fernando Redondo, figura estelar del balompié argentino.
Del 9 de Julio de Adrogué pasó a Banfield y subió todas las categorías hasta llegar a la Primera del Taladro en 1988 y gracias a la confianza del entrenador Ángel Cappa. De ahí saltó hacia otras divisas hasta llegar a Bolivia.
“Tuve un paso fugaz por China y conocí a Leonel Liberman. En ese tiempo conseguimos jugar allá y cuando volvimos a Argentina, el consiguió jugar en Unión Central y a los tres meses él fue el nexo para que yo vaya”, recordó Daniel.
En Bolivia demostró sus dotes goleadores y su gran paso por Unión Central lo llevó a militar dos años en The Strongest, jugando Copa Libertadores de América y aportando con importantes goles a Palmeiras, a El Nacional de Quito y otros clubes.
En el país, Delfino quedó impactado por el apoyo recibido por la afición tarijeña en cada compromiso que Unión jugaba de local, además de las anécdotas vividas en el Tigre.
“En Tarija, el estadio estaba lleno en todos los partidos que jugábamos. En The Strongest conocí a la mejor hinchada de Bolivia. Me llevé buenos recuerdos. En el Tigre recuerdo que un hincha (Raúl ‘Chupa’ Riveros) ingresaba al vestuario y hacía arenga para el equipo y nos motivaba. En ningún club en el que estuve me pasó eso, me quedó muy grabado”, relató Delfino.
Triunfa en Venezuela
Su partida al fútbol llanero trajo consigo mucho éxito a Delfino. Allá se convirtió-hasta la fecha- en el futbolista extranjero que más goles convirtió (70), luego de consagrarse en Deportivo Táchira, Carabobo FC y Deportivo Italia.
Un fugaz paso por el Deportivo Cuenca (ECU) lo alejó del fútbol por una rotura del tendón de aquiles en 2002. Tras su recuperación, el “Chueco” siguió aportando más goles en Venezuela hasta su retiro en 2008.
Actualmente radica en Maracaibo, lugar donde conoció a Cindy Pineda, su actual esposa, y tuvo a su cuarto hijo: Kadyel. Daniel se dedica a representar jugadores y organiza diferentes actividades deportivas para potenciar el fútbol.
13 clubes fueron los que tuvieron a Daniel Delfino en sus filas entre 1988 y 2008. Jugó en Banfield (ARG), Quilmes (ARG), Rosario Central (ARG), Sportivo Italiano (ARG), Atlanta (ARG), Wanzoo (CHN), Unión Central (BOL), The Strongest (BOL), Deportivo Táchira (VEN), Deportivo Cuenca (ECU), Carabobo FC (VEN) y Deportivo Italia (VEN).
FICHA PERSONAL
Daniel Alejandro Delfino
Clubes: Banfield (1988-1989 y 1991-1995), Quilmes (1991), Rosario Central (1995-1996), Atlanta (1997), Sportivo Italiano (1998), Wanzoo (1999), Unión Central (1999), The Strongest (2000-2001), Deportivo Táchira (2001-2003), Deportivo Cuenca (2002), Carabobo FC (2003-2007) y Deportivo Italia (2007-2008)
Goles: 226
Goles registrados: Venezuela (70), Argentina (79), Bolivia (42), Ecuador (9), Copa Libertadores (6) y Sudamericana (2)
Títulos: Dos, en 1991-1993 y 2008-2009
Dios, familia y fútbol en su vida
Daniel Delfino es católico y creyente. Su fe lo llevó a superar momentos complicados y disfrutar de las tardes y noches de gloria y su reencuentro con las redes adversarias.
“Dios lo es todo, es la energía que maneja todo. Para mi está en mi interior a la hora de hacer las cosas. Siempre mantener la fe que es la que mueve todo”, resaltó el exfutbolista.
A ello se suma la familia en su vida. Pese a que la carrera del jugador es complicada, se vive en diferentes países y se viaja constantemente “uno siempre anda atento y pendiente de todo lo que pueda hacer para su familia”.
Su corazón está en la patria que lo vio nacer. Allá están sus padres, hermanos y sus tres hijos mayores (Marianela Belén, Agustín y Lisandro) y su nieta. “Argentina para mí es pasión y emoción”.
Bolivia le transmite “recuerdos espectaculares”, siendo que en tres años jugando al fútbol vivió muchas cosas positivas.
En Ecuador vivió muy poco, pero Delfino mantiene una gran estima y agradecimiento por su acogida en Deportivo Cuenca.
Venezuela es su presente. “Acá tengo a mi hijo (Kadyel) y mi pareja. Me abrió las puertas para hacer muchas cosas acá. Muy agradecido con Venezuela”, concluyó Daniel.





























