Mindhunter, la nueva serie del creador de House of Cards
La apuesta de Mindhunter es un regreso a casa por partida doble. Fincher vuelve a producir para Netflix, pero ahora su control del proyecto es aún mayor: dirige cuatro episodios, participa en la elección de los directores y se involucra en cada decisión del equipo creativo.
Pero también Mindhunter es el regreso al mundo del crimen y las psicopatías como en Pecados capitales; a esa aura de desconcierto de las masacres de los años 70 como en Zodíaco; a los personajes antisociales pero de inteligencia aguda y sensorial, a la violencia irracional y desesperada de El club de la pelea.
Fincher vuelve a las fuentes, a sus fuentes: al misterio de las mentes criminales, a esa fotografía azulada de noches intermitentes, a la tensión de los ambientes cotidianos y al retrato minucioso de los conspicuos pobladores de un insondable misterio.
Basada en el libro inspirado en sucesos reales de John E. Douglas y Mark Olshaker, Mindhunter está ambientada en 1979 y sigue las investigaciones de dos agentes del FBI que recorren el país dando clases de psicología criminal para las fuerzas de seguridad y visitando asesinos seriales para descubrir sus secretos.
Holden Ford (Jonathan Groff) es un agente especial aplicado y algo excéntrico que sintetiza la cara de los nuevos tiempos: formado en la universidad, más atento al lenguaje que a las armas, intenta comprender el crimen como un emergente social y no como una anomalía moral.





















