Tecnología versus juguetes: estudio revela qué cambió y qué no en la forma de jugar
La tensión quedó en claro en el reciente estreno de Toy Story 5 y el duelo entre los juguetes y la vida digital de los niños llevó a más de un padre a reflexionar, incluso a idealizar aquella época en la que los juguetes no tenían wifi ni baterías. Sin embargo, dicen los especialistas, la generación de padres de los chicos de hoy vive con nostalgia, mucha culpa y bastante desconcierto la vida digital de sus hijos. En cambio, no logran involucrarse en el juego que tanto los atrae, algo que los deja desprotegidos en la práctica en ese patio virtual, que termina convirtiéndose en un patio invisible para los padres: los menores concurren allí a diario, pero sin las protecciones adecuadas y sin aprovechar las oportunidades de aprendizaje.
Esas podrían se algunas de las conclusiones de un estudio que impulsó la organización Chicos.net junto con Disney sobre el uso de pantallas en la infancia, en la Argentina. El trabajo busca indagar cómo cambió el juego infantil y qué tensiones genera entre chicos y adultos. Para ello impulsaron un estudio que combinó focus groups con niños y niñas de 8 a 12 años, también realizaron entrevistas con referentes como la psicóloga Maritchu Seitún, la pediatra Evangelina Cueto y el especialista en vida digital Gonzalo Frasca, además de realizar una encuesta a 350 familias.
El juego, con su papel clave en la estructuración de la persona, sigue vigente para los chicos de hoy tanto como para los de ayer. Lo mismo que la necesidad de jugar como una forma de relacionarse con el mundo, explica Cueto. “Esa función también se cumple en el juego on line”, dice, y agrega que eso es algo que los adultos suelen pasar por alto al demonizar la vida digital de los más chicos. Claro que no cualquier juego, no en cualquier momento y no sin la participación activa de su mundo adulto referente, aclara.
La discusión debe ir más allá del tiempo frente a las pantallas, estadio en el que se encuentran la mayoría de las familias, propone el estudio y abre preguntas sobre autonomía, sobreprotección, vida social infantil y el lugar que ocupan hoy los videojuegos como primer espacio de experiencia digital. Algo que podría ser una oportunidad para enseñar los criterios básicos sobre pautas de autocuidado en el mundo digital, pero que pocos padres hacen, se explica estudio de Chicos.net apunta que hay que entender que los chicos no viven el juego digital como algo completamente diferente al juego real, sino que para ellos jugar ya no significa elegir entre pantallas o juguetes. Para las nuevas generaciones ya no existe una frontera clara. Mientras las familias buscan poner límites al tiempo frente a los dispositivos, los especialistas consultados proponen cambiar el foco: además de saber y regular cuánto juegan, se requiere que los padres se involucren para saber qué hacen, con quién y para qué.
El primer hallazgo confirma algo que los especialistas consideran esencial: el juego sigue ocupando un lugar central en el desarrollo infantil. Lejos de ser apenas un entretenimiento, continúa siendo el espacio donde los chicos exploran, ensayan roles, fortalecen vínculos, procesan emociones y construyen identidad.



















