Una colisión de dos aeronaves en vuelo, en el corazón de la capital de EEUU, que es uno de los espacios aéreos más controlados del mundo, es un accidente que parecía muy improbable.
Tras el incidente que sufrió el lunes el vuelo OB 648 de Boliviana de Aviación (BoA), el gerente general de la aerolínea estatal, Ronald Casso, manifestó ayer su compromiso de investigar el hecho.
El ministro de Defensa, Edmundo Novillo, dijo que el Comando de Seguridad de Defensa Aérea (Cosdea) trabaja en un reglamento de aeronaves que surcan el espacio aéreo boliviano sin autorización y se analiza si incluirá su derribo una vez interceptados.