"Los investigadores han demostrado que esa señal asociada al campo gravitatorio es muy sensible a la magnitud del terremoto, lo que la convierte en un buen candidato para cuantificar rápidamente la magnitud de los fuertes seísmos", dijo en un comunicado el Centro Nacional Francés de Investigaciones Científicas (CNRS), integrante del estudio, que profundiza uno publicado en 2016.