
CARTUCHOS DE HARINA
El día que murió Jenaro Flores, líder del katarismo y de la confederación campesina en los años 70 y 80, el portal Jichha recordó una presunta respuesta suya, de las que aclaran para siempre fronteras y roles. Si no es auténtica, merece serlo, aunque deje –tal vez abusivamente– malparado al “maestro” Lechín. Esa respuesta es una representación casi notarial de las funciones que (también) la izquierda reservaba para el indio, en un diálogo que explica al pelo el porqué del indianismo y el katarismo.
Como ya tengo edad para rumiar más el pasado que el presente, recuerdo cuando Banzer dejó el poder a su vice, Tuto Quiroga, en 2001. El mundo oportunista vio provisoriamente en Tuto el sol naciente, como después lo vio en Evo, con fortuna más longeva (perdonen la digresión; a ratos me pierdo entre el hoy y el ayer).
En el jugoso último programa televisivo El Pentágono, dirigido por Mario Espinoza y del que me chaché (con licencia), que los curiosos pueden ver en YouTube, el experto en hidrocarburos Mauricio Medinaceli lanzó ácidas preguntas al ecologismo.
No sé si por flojera de pensar hipótesis más sesudas o por tirria a los juicios abstrusos de esos franchutes que citan algunos sociólogos, pero me atrae la explicación de Carl Schmitt –aunque a lo mejor sea una mera ilusión intelectual– de que los sistemas políticos usualmente se basan en unos pocos principios, cuando no en uno solo.
La ideología de que el culpable es siempre otro está en el alma nacional; para corroborarlo, revise Ud. nomás las noticias con regularidad. Y para expresarlo en un cliché: es “transversal” a partidos, géneros, rotarios o leones. Sufrimos ese mal hasta los que lo reprobamos, junto a la pasión por las abstracciones y a la repulsa por el prójimo de carne y hueso.
El ministro Pary sostuvo recién que Chile solicitó “un plazo de tres meses adicionales para hacer una respuesta escrita de la dúplica boliviana”, en el proceso del Silala en La Haya. Pary agregó que si se acepta esa solicitud “…significa que la etapa oral se alargará hacia adelante y eso deberá definirlo la Corte, cuáles son las fechas que se van a establecer”.
Melgarejo tiene mal nombre en parte también por el libro de O’Connor D’Arlach, pero no es suya sino del siglo XX la leyenda de la carrera de autos entre gobernantes, en la recién pavimentada carretera Cochabamba-La Paz.
En su Zaratustra, Nietzsche escribía que hay que cuidarse de adorar ídolos, pues podrían aplastarte cuando se derrumben. Luis Almagro, Secretario General de la OEA, pasó en un par de días de galán a villano en ciertas huestes opositoras y recorrió un camino atenuadamente inverso en las filas oficialistas. Su derrumbe alcanzó para aplastar sobre todo esas exhibiciones de selfis que ya no veremos, de los que antes posaban con él, chochos de la vida.
Las élites sindicales son un actor central desde los años 30. No concertar con esas novedosas élites fue (como ocurrió igual después, con otros protagonistas) una de las causas del suicidio —sin la altivez de Alan— de los partidos liberal-conservadores pre 52 (con estoicismo, presumo que nadie me invitará a dar una ponencia sobre tesis tan sabidas como éstas; ni siquiera la Vicepresidencia, que chochea criticando el pasado).
Thomas Mann decía que atribuir las ideas de Nietzsche a la enfermedad era ignorar que “lo que importa es quién está enfermo, si un estúpido que no sobrepasa el nivel medio o un Nietzsche”.

