
CARTUCHOS DE HARINA
Una noticia revela que asistentes a un evento del MAS fueron obligados a desnudarse para hallar las billeteras perdidas de la aristocracia partidaria. Ese suceso es una metáfora de las ocupaciones de nuestros gobernantes. No tanto por las billeteras como por la retahíla de macanas y vilezas, justo cuando la circunstancia exige personajes y medidas excepcionales.
Fallecido hace poco, Donald Rumsfeld fue secretario de Defensa de George Bush hijo y connotado halcón en la segunda Guerra de Irak. Antes, fue rival de Kissinger desde el tiempo de los presidentes Richard Nixon y Gerald Ford.
En toda alianza, decía alguien, hay que observar quién es el caballo y quién el jinete. Y La Paz y Buenos Aires se adoran hoy a un grado epistolar, como se vio estas semanas, pero esa pasión podría sobrellevarse sin que pese solo en nuestro lomo. Un ejemplo es la reciente elección del presidente de la CAF, financiador clave de la región. Con otros, Bolivia secundó allí el traspié argentino.
Manuel Rodríguez Cuadros fue embajador de Alan García, destinado a La Paz en 2010 para recomponer relaciones. En ese tiempo, Evo acusaba que el juicio peruano a Chile impediría una eventual salida marítima boliviana por el norte chileno (luego, no oímos más esa especie y Perú ganó el litigio a Chile). En Santiago estaban por eso encantados con Evo. La demanda boliviana en ciernes no había aún recibido el impulso de la suspicacia de Evo por Piñera, agravada por el incidente de la detención del general Sanabria.
Las relaciones con el primer mundo toman otro cariz en la izquierda regional en el poder y, tal vez de rebote, aquí. Comenzó Argentina, cuyo Gobierno es luz, faro y guía de las acciones nacionales, como tantas veces en nuestra historia, no siempre para bien. No voy a ser descortés poniendo ejemplos odiosos, pudiendo recordar otros.
Las elecciones para la constituyente chilena casi coincidieron con el acercamiento boliviano-chileno desatado el 23 de marzo por Bolivia. El primer reflejo chileno fue algo descuidado, reconducido luego para tomar la oportunidad de la distensión. Ambas cancillerías han traducido ese ánimo en una lista que no incluye los puntos más peliagudos: el Silala y el marítimo.
En una convención del Partido Republicano, el centrista rival de Obama y senador Mitt Romney es abucheado por la base trumpista. Días después, la hija de Dick Cheney (antes campeón neocon y cerebro gris-vicepresidente de George W. Bush,) le recuerda a su partido que quien alegue que la elección de 2020 fue “un robo” está divulgando una gran mentira. Acto seguido, el trumpismo procesa la remoción de Liz Cheney como cabeza de su bancada de representantes.
En la trama de los supuestos requerimientos del exministro Characayo en sus paseos de relax nocturno y en sudadera por El Prado de La Paz, ciertos dirigentes de los “interculturales” (nombre con el que los adictos a los eufemismos rebautizaron a los colonizadores) rechazaron las alusiones ministeriales por la detención del exministro de Desarrollo Rural y Tierras. Según esas alusiones, en la denuncia contra el exministro se señala que 200.000 dólares de las presuntas coimas iban para el bolsillo de algunos dirigentes.

