
CARTUCHOS DE HARINA
El paro del transporte en La Paz y El Alto duró menos de dos días. Fue resuelto por parte del gabinete ministerial, encabezada por el hábil ministro de Gobierno. En horas pasamos de la incertidumbre del paro absoluto a su desactivación plena.
Los presidentes Paz y Kast se reunieron en dos ocasiones; una tercera no tuvo lugar por restricciones de tiempo en los días de la posesión del nuevo mandatario chileno. En las declaraciones posteriores a sus dos encuentros, ambos ensayaron palabras afables, de circunstancia.
Es célebre que José Enrique Rodó, el escritor uruguayo, le transmitió a Alcides Arguedas que su libro Pueblo enfermo debió denominarse Pueblo niño. Detrás de este título –que no fue– se hallan varios lugares comunes de Hispanoamérica. Entre líneas, está allí el paternalismo. El respeto a la mano patriarcal de los presidentes, desde Fidel Castro hasta Álvaro Uribe, pasando por Evo y Barrientos.
En septiembre de 1942 tuvo lugar una conferencia de seguridad social convocada por el gobierno de Chile, en Santiago. Nuestro delegado era el gerente general de la Caja de Seguro y Ahorro Obrero. Nelson Rockefeller, del Departamento de Estado de EEUU, había llegado también; quería persuadir a Santiago de sumarse a la causa aliada.
La historia es conocida, aunque sus pormenores se van perdiendo en la memoria. Pierre Laval era primer ministro de Francia en 1935. En Europa se ponía el sol liberal. Y aunque los comunistas moscovitas le provocaban supina desconfianza, Laval buscó reditar una alianza franco-rusa. Otros aliados de París la resentían, como Polonia. Por esta, Inglaterra y Francia entrarían en guerra con Alemania en 1939.
Como si me estuviera destinado, compré un libro de los poemas canónicos de Constatino Cavafis, traducidos por Ramón Irigoyen, filólogo español. Supe de su existencia por el azar de un embrujado tuit en Colombia, pero el ejemplar no me aguardaba allí, sino en una librería de La Paz.
La edición es reciente, de 2021, aunque se ve que la venta del libro fue ardua aquí. Tanto, que le pegaron con cinta Scotch una etiqueta que certificara su deshonra: “antes Bs. 180, ahora Bs. 70”. No interesaba ni con descuento.
Los mitos profundos de Bolivia del siempre actual libro de Guillermo Francovich ayudan a detectar otros, solo en parte heredados de la Revolución francesa.
Por ejemplo, este: el pueblo insurrecto es la forma de construir; es la fuente del progreso social. Eso tiene también que ver con el prurito iluminista de la libertad; en ciertas naciones, mutó en la liberación colectiva o en fulminar el régimen colonial. El núcleo del discurso de la independencia es gráfico: “somos víctimas, nos oprimen, rompemos cadenas”.
La revista Foreign Policy acaba de entrevistar a Gracelin Baskaran, economista minera sudafricana. Ella dirige el Programa de Seguridad de Minerales Críticos del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés) de la jesuita Universidad de Georgetown.
Baskaran explica cómo los minerales reorientan la política exterior de Donald Trump. De ahí su obsesión por Groenlandia y Canadá, dos territorios mineros. Según la profesora, en 2026 Washington se acercará a Ottawa, atraída por el brillo metálico.
Después del éxito de su novela El mago del Kremlin, el politólogo italiano Giuliano da Empoli ha publicado el libro que lleva el título de esta columna. Es un texto inquietante. Podría ser distópico, pero es sobre el presente del globo. Y en esta nuestra remota provincia ese es un factible porvenir.
La feligresía modernizante no puede más del éxtasis por la IA, pero Da Empoli muestra cómo las clases bajas están ya a merced de las órdenes y evaluaciones dictadas por la tecnología.
Antes de la posesión de Rodrigo Paz, la expresidenta Jeanine Áñez salió de la cárcel. El Tribunal Supremo de Justicia revisó extraordinariamente la sentencia que la condenó por actos inmediatamente previos a su ascenso al poder: el “golpe”, así bautizado por la artillería del MAS.

