
CARTUCHOS DE HARINA
Walter Auad Sotomayor ha publicado un libro sobre los años de la Independencia. Es un texto erudito, relajado y disfrutable. Adverso a las hagiografías, Auad se nutre de la visión personal de brasileños, argentinos, chilenos, peruanos y colombianos en su correspondencia y memorias. Al igual que de las de los criollos de Charcas: esa casta letrada, sí, y conservadora, católica y premoderna como su país, aunque sin indígenas. Movida por lo que es más humano: persistir en sí misma, con sus sombras y quimeras.
Las elecciones generales del 17 de agosto son el prólogo del choque que se dará en Bolivia en los dos años que vienen.
Probable vencedora, la derecha apuesta a que el miedo a la profundización de la crisis le permita remontar y rentar del ajuste económico que aplicará. La izquierda, a que la derecha sucumba en los conflictos sociales y el próximo mandato constitucional no llegue a término.
En enero de 1998 viajé a México por un día. Fui con un directivo de una empresa oriental de televisión a una reunión de la OTI (Organización de Telecomunicaciones de Iberoamérica), con sede en la capital mexicana.
El orden del día no era jurídico y el gerente televisivo era diestro en las breves cuestiones tributarias que se tocaron. No sé qué dice de mi profesionalismo, pero mi silencio fue ejemplar aquella jornada.
Hace más de una veintena de años había sobreoferta de consultores para el Estado. El MAS hizo luego más duro ese mercado, pero parece que la demanda se flexibilizará de nuevo, para algarabía de las clases medias urbanas y profesionales. Para ellas, dejar atrás la subordinación y constancia bajo el puño de los dirigentes sociales será casi una señal de equidad divina. A lo mejor hasta retornemos a las iglesias por eso.
Los pocos estrategas de campaña que conozco aluden a Joseph Napolitan, el mítico asesor de John F. Kennedy en los años 60. De haberse sabido el final de la historia, era mejor un consultor mediocre que, al fracasar, le salvara de rebote la vida a JFK.
Hay estrategas cultos que citan al hermano de Cicerón, quien diseñó un manual del oficio. Me enteré por un escrito de Walter Chávez, personaje inasible y letrado. El manual de Quinto Cicerón es lectura pendiente, pero ando sin urgencia práctica de emprenderla.
“Haga como yo, no se meta en política”, decía con sorna, verticalismo y practicidad el generalísimo Francisco Franco, dictador español del siglo pasado. Los bolivianos jamás seguiríamos ese consejo. La política es nuestra adicción porque es la forma local de asignar honor, bienes y ascenso social. Lo ratifico al leer El General desbarrancado. José Manuel Pando en su hora final, saga histórica documentada de la vida política y muerte del expresidente.
En 1972, el periodista David Halberstam publicó el libro en inglés que lleva el título de esta columna. Su intención fue irónica. El texto retrata el equipo del presidente John F. Kennedy, lleno de diplomas de las mejores universidades de Estados Unidos, de linajes de la élite “liberal” de la Costa Este y de estrellas como Robert McNamara, uno de los “cerebros” del globo. Traían consigo estudios, técnicas y racionalismo, además de su carisma generacional.
HCF Mansilla publicó en Brújula Digital un suculento ensayo en el que verifica que la Ilustración no ha borrado los atavismos culturales y tribales. Siguiendo a Arendt, observa las alianzas entre “las élites y la chusma”. Para HCF, debemos reavivar el legado socrático, opuesto a la pretensión de poseer la verdad. Añado aquí reflexiones desde otro ángulo. Me nutro del inglés John N. Gray, de René Girard y Allan Bloom, para no abundar en citas.
El proverbio ruso que da título a esta columna fue usado por el premier soviético Nikita Kruschev en una comida en Moscú con el vicepresidente estadounidense Richard Nixon, en julio de 1959. Kruschev quería apuntar así que él nunca evadía las preguntas difíciles.
Nuestros pruritos español e indígena por el honor se despliegan estos meses en la competencia electoral. El aparato público es aquí la coronación de la vida, el lugar de la fama y la realización.

