GONZALO MENDIETA ROMERO

CARTUCHOS DE HARINA

01/04/2018

La intervención de cierre del agente de Chile en La Haya, Claudio Grossman, fue decidora. Un día antes el canciller Roberto Ampuero salió a la carrera de una conferencia de prensa, como un excéntrico jogger de terno. La pregunta de si Chile cumpliría el fallo, fuera el que fuera, fue una papa caliente incitándolo a rajar. Mientras, el agente chileno navegaba más suelto que su Canciller, incluso por su rictus de maligna ironía.

19/03/2018

En una comunidad libre, Jaime Paz tiene derecho a no ir a La Haya, sin ser proscrito. Y hay que reconocer su independencia y coraje al decirlo (y su gambeta de político con kilometraje, alerta a los cambios de opinión de su grey).

No obstante, la pelan quienes instigan a otros a hacer lo mismo, aunque sus diferencias con el MAS sean de fondo. Es reincidir en los errores de nuestra historia. Su fruto han sido la división y el rencor, con la esterilidad como legado. Evo es el primero en sembrar esas actitudes, pero eso no libera a los demás de un deber mayor.

04/03/2018

En Bolivia cultivamos un curioso hábito. Nos indignamos por la crueldad que los compatriotas sufran en Malasia, Argentina o Chile. A la vez, guardamos una indiferencia muy parecida a la brutalidad, cuando ocurre en nuestra jurisdicción. Es como si los límites territoriales fijaran también los de nuestra -exaltada o apática- reacción. Tal vez porque somos todavía una audiencia de leguleyos, titulados y empíricos, para los que las formas son principio y fin.

04/02/2018

Como diría un caribeño, da un “tantico de pena” llamar inocentes a los que navegan con bandera de maquiavélicos, pero la estrategia “Evo por siempre” es ingenua. El MAS tiene mejores afanes, pero escarbo primero su ladito naíf. Es más entretenido.

Para —¿parte de?— la jerarquía oficialista es factible retener el poder ad aeternum, al margen del voluble humor de la rebelde sociedad boliviana. Y eso que hasta sus amigotes repiten que “lo normal después de gobernar ocho o diez años es perder las elecciones” (Pablo Iglesias), a propósito de la izquierda latinoamericana.

24/12/2017

“La ancianidad no está tan mal, considerando la alternativa”. La frase mordaz de un actor francés le servía a Juan Carlos Calderón para abrir una charla, como respuesta al consabido “¿Cómo estás?” Calderón replicaría con sonrisa cáustica, no obstante su dejo dulce: “Bien, si considero la alternativa”. Así capeaba, con humor, los aprietos de su edad, con 85 años cumplidos semanas antes de morir.

10/12/2017

Me repele forzar a mis cuatro lectores a leer esta columna como si se tratara de ver la misma pesada película cada dos semanas. Es que las columnas de prensa se confunden a veces con un programa rosa estelar. De esos —tipo los ideados por Pepe Pomacusi— que, entre risas nerviosas, exaltación y falso acumen, discurren afanosos sobre los titanes y ruines de la telenovela política, cual si nada los superase en importancia.

26/11/2017

Hace poquito contribuí con un artículo para la revista Cuarto Intermedio (una obra de la Compañía de Jesús). Fue para indagar quiénes y con qué relleno en la mollera inspiraron las elecciones judiciales. Lo resumo para que compren la revista.

12/11/2017

Encontré dos libros, uno estupendo, otro no tanto. El primero, las memorias del novelista de espionaje, el británico John le Carré (Volar en círculos). El otro (La política en el siglo XXI. Arte, mito o ciencia), de Jaime Durán Barba y un coautor menos conocido (Santiago Nieto). Durán Barba es el ecuatoriano cuya puntería como asesor de Mauricio Macri le ha valido ser un gurú hasta para los socialistas del siglo XXI, con el ojo en tinta por la derrota reciente de Cristina K.

29/10/2017

La política y sus artífices nos pueden deprimir. Es como si al interés general le hubiéramos confiado una selección nacional, pero adversa. Las excepciones no son determinantes ni de lejos. Sin embargo, como apunta el escritor G.K. Chesterton, nuestra cotidianidad (levantarse de cama, alzar al guagua —los ecuatorianos le dicen así, en masculino, agraciada y raramente—, carcajear con los cuates, cenar, etc.) es indiferente, va al margen de quién gobierna, pese al vicio de la política (y eso que Chesterton no conoció Bolivia).

Páginas