
DEBAJO DEL ALQUITRÁN
La división del Movimiento al Socialismo (MAS) también tiene connotaciones de orden regional. Si bien, en los casi 14 años de hegemonía —por decirlo así, sin Gramsci—, hubo una cohesión interesante que permitió a Evo Morales ejercer tres mandatos continuos; hoy el MAS se parte también territorialmente.
La afirmación del título corresponde a la filósofa estadounidense, de origen ruso, Alissa Zinovievna, prolífica escritora, defensora de la razón y la libertad. Publicó sus obras con el seudónimo Ayn Rand. En un fragmento de su novela La rebelión de Atlas (1957), en una escalofriante predicción, deja entrever cuándo y en qué extremos una sociedad puede estar condenada.
Nos aprestamos, por tercera vez, a cumplir el procedimiento establecido en la Constitución para el nombramiento de las máximas autoridades en el poder judicial.
En varias oportunidades habíamos enfatizado que, en la pugna al interior del MAS por la candidatura para las elecciones generales de 2025, dos ámbitos cobran fundamental importancia: la querella por la sigla y el control de las organizaciones sociales “genuinas”.
El campo político en Bolivia ha sufrido, sobre todo en los últimos dos años, notables mutaciones. Nos referiremos acá a las ultimas reconfiguraciones. Sin embargo, antes, es necesario una breve contextualización.
Ciertamente, el sueño de Platón, cuando nace la ciudad (polis) —y con ella la política—, es el de los gobernantes filósofos y sabios ancianos. Por las grandes y únicas virtudes que poseen, sólo ellos podrían gestionar los complejos problemas y necesidades de la Polis.
Estas sublimes virtudes, como la justa razón, la sabiduría, la capacidad y fundamentalmente la honestidad, son los requisitos para ser gobernantes. Para Platón, ése era el gobierno ideal: el gobierno de los sabios.
Los balances políticos tratan siempre de interpretar los resultados que producen las decisiones adoptadas estratégicamente. Por ello, el balance, debe identificar réditos, ganancias y pérdidas. Veamos, entonces, en ese marco, el balance del último bloqueo de caminos que protagonizo Evo Morales y que mantuvo en vilo al país durante 16 días.

