
DEBAJO DEL ALQUITRÁN
Hace nueve días, el 14 de febrero, se conmemoraron los 147 años de la acción que inició la Guerra del Pacífico, resultado de la cual Bolivia perdió una importante cantidad de territorio, vale decir, toda su costa, el departamento del Litoral, ubicada muy al sur y al otro lado de la cordillera.
Desde la asunción de Donald Trump en su segunda gestión como presidente de Estados Unidos la potencia hegemónica ha cambiado sustancialmente su papel en la política mundial.
Luego del derrumbe del Muro de Berlín (1989), que dio lugar al fin del mundo bipolar, EEUU trató de mantener una hegemonía completa, estableciendo las reglas de juego en varias dimensiones: en la economía, la política, en el plano militar y cultural.
Cuba está en una encrucijada histórica. Su modelo comunista, de economía planificada, sostenido a la fuerza con una brutal dictadura por más de seis décadas, se dirige al colapso.
En la lógica estructural, lo que vive hoy Cuba es similar a lo que vivió la Unión Soviética, cuyo modelo colapsó sin necesidad de guerras, misiles ni enfrentamientos militares. La URSS se derrumbó sola. En el tiempo, su economía fue incapaz de sostener la carrera armamentista que exigía el equilibrio del poder, en el mundo bipolar.
Con casi 90 días de haber asumido la presidencia, Rodrigo Paz enfrenta un desafío que va mucho más allá de la coyuntura económica y la desastrosa herencia recibida. su principal reto es político y estratégico: cómo reconstruir un país devastado sin quedar atrapado en el pasado.
Gobernar Bolivia hoy exige mirar al frente, al horizonte y al futuro. No se puede conducir un país mirando siempre el retrovisor.
En Bolivia, el bloqueo de caminos dejó de ser una medida de presión social para convertirse en un recurso político. Hoy, en el país se discuten dos proyectos de ley antibloqueos, con posturas encontradas.
En la Cámara de Senadores, ambos proyectos, habrían sido aprobados con más de dos tercios. La resistencia a una futura ley antibloqueos, que tiene amplio apoyo en la Asamblea Legislativa Plurinacional, está en algunos grupos y/o sectores de la sociedad civil. Sobre todo, en los grupos sindicales corporativos.
La polémica generada en torno al Decreto Supremo 1515, que da la posibilidad al presidente Rodrigo Paz de ejercer el poder en línea y en tiempo real, mediante medios tecnológicos, ha desatado un debate jurídico y político intenso.
La caída de Nicolas Maduro produjo, a escala global, muchísimas reacciones de alegría, alivio y esperanza. Más que un hecho político, fue un acontecimiento simbólico.
Para millones de venezolanos, dentro y fuera de su país, y la comunidad democrática del mundo, significó aquella añorada esperanza: el fin de una de las dictaduras más prolongadas y destructivas en América Latina. Con delitos de lesa humanidad, fue una brutal dictadura.
La caída de Nicolas Maduro produjo, a escala global, muchísimas reacciones de alegría, alivio y esperanza. Más que un hecho político, fue un acontecimiento simbólico.
Para millones de venezolanos, dentro y fuera de su país, y la comunidad democrática del mundo, significó aquella añorada esperanza: el fin de una de las dictaduras más prolongadas y destructivas en América Latina. Con delitos de lesa humanidad, fue una brutal dictadura.
Luego de la asunción de Rodrigo Paz y el fin del régimen masista, el año 2026 será decisivo en la política boliviana. De su desenlace dependerá la estabilidad económica y política, después de dos décadas de un pernicioso populismo.
O, por el contrario, nos estancamos e ingresamos a una nueva espiral de conflictividad y convulsión. El escenario que, precisamente, hoy, está propiciando Evo Morales.
El 2025 quedará registrado en la historia política reciente de Bolivia como un año de grandes sorpresas. Al ser un año plenamente electoral, los resultados reconfiguraron el escenario político después de 20 años de absoluta hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS).
Los resultados rompieron los pronósticos y surgieron actores impensados, alterando profundamente el mapa político.

