
ÁGORA REPUBLICANA
Venimos advirtiendo y estudiando el fenómeno del despoblamiento rural, el abandono de las zonas productivas y la presión migratoria sobre las ciudades y el eje central.
La frase pertenece al presidente Morales en una entrevista que publicó el fin de semana El Deber, y correspondería a una expresión privada que le habrían dicho los empresarios cruceños. Ya debieran saber quienes se reúnen con el Presidente, que en su entusiasmo verbal tiene dificultad de separar la vida pública de la vida privada. ¿Quién será el dueño de la magistral frase digna de estudiarse en la escuela de negocios de Harvard?
Como por arte de magia, lo que resulta muy positivo, están irrumpiendo las ciudades y los municipios a la hora de los discursos. Quien no lo haga pondrá en evidencia que se encuentra desfasado con el desarrollo del país.
En la ciudad de Sucre, el 8 y 9 de mayo, se produjo el Encuentro Internacional de Ciudades Intermedias. Era la primera vez que organismos internacionales que trabajan en Bolivia, actores del sector público y de la academia, nos reuníamos oficialmente para discutir el tema. Para completar el escenario, el presidente Evo Morales anunció el 25 de junio que se reuniría con los alcaldes de las ciudades del país, para planificar de manera conjunta el desarrollo urbano, ante la verificación de un crecimiento desorganizado.
La estrategia simplista de los Demócratas descansaba en que atacando a Carlos Mesa, lograrían desplazarlo, ganar el centro y podrían polarizar de mejor manera con el MAS. No pudieron convencer ni a su candidato a vicepresidente que pausadamente les dijo que “el señor Mesa es segundo, nosotros terceros, y yo no quiero fraccionar el voto”.
El fin de semana ha sido muy generoso en noticias provocadoras de buenas energías colectivas. La derrota del fútbol se vio compensada por tres resultados que nos ilusionan, ninguno como producto del azar, la suerte o las coyunturas, sino el resultado de una voluntad que aprovecha la capacidad, la moldea y la comparte para generar asombros.
El proceso electoral es un momento irrenunciable para nuestro sinceramiento con la realidad. Ese es el momento para enfrentar las respuestas que estamos ignorando sobre la Bolivia urbana.
La construcción de la Bolivia que necesitamos, debe asentarse sobre bases consistentes y sólidas, más allá de todo entusiasmo que no tenga sustento. Sobre esa base, después podremos soñar libremente.

