
ÁGORA REPUBLICANA
Existen 3 tendencias en las que se encuentra la humanidad de características irreversibles y que plantean los retos que debemos enfrentar. La vida en ciudades, el paquete tecnológico ligado a la conectividad, las redes, la inteligencia artificial y la modificación genética, y finalmente el envejecimiento progresivo, por el incremento de años de vida de las personas.
Vistos en perspectiva, resulta imprescindible abrir el debate sobre cada una de ellas y las consecuencias que generan.
El 13 Congreso de los alcaldes de América Latina realizado en Santiago de Chile la semana pasada, abordó, entre otros, el tema de la Seguridad Ciudadana. En el panel respectivo, se compartió el análisis de las causas y se identificaron los avances y respuestas para enfrentarla
No hay recetas mágicas ni soluciones únicas y una primera sugerencia, fue proponer la identificación de los aspectos profundos que se presentan en cada sociedad y que son los que mueven las conductas humanas.
Se está abriendo el debate nacional de manera natural sobre la realidad de las ciudades, el espacio público y la construcción de un imaginario urbano. Las opiniones están desembocando en la sostenibilidad urbana a partir de un sujeto social extraordinario para la investigación, el estudio y las políticas públicas: la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.
Aprendí a quererte, cotidiana, en la mezcla del calor de media tarde y el sopor de noches bochornosas. A fuerza de recorrer tus espacios y tus calles, conocí la vida que irrumpe en ventoleras y descansa cuando las estrellas imponen la bohemia.
Tuve que aprender tus movimientos, tu fuerza y tu quietud para entrar en el placer de darte un beso y concluir con la sonrisa del orgasmo cuando el tropel del amor desemboca entre susurros.
El migrante es el habitante que se enfrenta al cambio. Dejar a los muertos, como dirían los antropólogos, es un acto de renunciamiento y es lo que se ha hecho en la historia de la humanidad para buscar mejores tierras, cosechas y mejores condiciones de vida. A esta calidad de migrante se suman otros provocados por eventos naturales, guerras, sobrepoblación, persecuciones políticas, situaciones todas ellas que van más allá de la voluntad y la decisión de las personas involucradas.
En toda América siempre hubo indígenas, pero no hay Chiquitos en todo el continente. En toda América llegaron los europeos y españoles… pero no hay Chiquitos producto de esa combinación. En muchos lugares de América, además de los actores anteriores, hubo jesuitas, pero no hay Chiquitos en todos los lugares en los que estuvo la orden. ¿Qué ocurrió en la tierra colorada que de esa combinación humana, se produjo la construcción cultural tan extraordinaria que hoy admiramos?
El desencantamiento de América por parte de los jesuitas tuvo nombres poéticos, Paraquaria, Moxitania, el País de los Indios Chiquitos…
El apelativo “chiquitano” ha tenido un largo recorrido, no exento de situaciones de explotación, antes de la llegada de los jesuitas al territorio y después de su expulsión, en 1767. Los indígenas eran mano de obra esclavizada para quienes se aprobaron las Leyes de Indias y por quienes se interponían recursos de defensa. Y después de la expulsión, al existir un modo de relacionamiento ligado al orden y a la obediencia creativa que se había ido con los padrecitos, volvieron a ser un número parte del patrimonio de los propietarios.

