
ÁGORA REPUBLICANA
Ni los más agudos análisis auguraban una solución como la que estamos gozando. Los agoreros del desastre anunciaban guerra civil en varias versiones y, reflexionando sobre los niveles de violencia que se produjeron, nada estuvo en el volumen que las palabras irresponsables repetían.
El día lunes 11 de noviembre del año 2019 será recordado como el día del asombro. La cantidad de acontecimientos que se produjeron luego de 21 días de movilización ciudadana, liderada por el Comité Pro Santa Cruz, y del informe final de la comisión de auditoría electoral de la OEA desencadenó una sucesión imprevisible de decisiones políticas. La más notable, la renuncia que se le demandaba al entonces presidente Morales. En un escenario imprevisible, vimos un Evo vencido y un descontrol de su cúpula política.
La frase atribuida a Luis XIV de Francia identifica al rey como personificación del Estado, expresión de la monarquía absoluta. Hasta que la sociedad encuentre su rumbo sin el monarca, ese parece que será el camino por el que pretenderá llevarnos Evo Morales en este intento nuestro que la democracia vuelva a ser democracia.
El diagnóstico ya fue realizado y en este momento, ya se conoce el resultado del ultimátum de las 48 horas definido por el movimiento cívico. Durante este proceso, todos nos formamos un criterio y debimos hacer un esfuerzo para comprobar si estábamos viendo la misma película. Nuestra apuesta democrática es que esta crisis se resolverá con nuevas elecciones, de la que saldrá otro presidente. Para que no haya duda y los despistados queden tranquilos, el próximo presidente saldrá de las urnas, la única manera democrática.
El periodista estadounidense John Reed relató testimonialmente los acontecimientos que se produjeron durante la Revolución Rusa de octubre de 1917, en un libro cuyo título me presto para el presente artículo. Encontramos en la prosa casi poética de Reed la combinación de circunstancias, los acontecimientos ocurridos y la historia de sus protagonistas. Lenin y Trotsky se encuentran descritos en sus comportamientos y en el valor del liderazgo que les correspondió asumir.
El proceso electoral sigue un procedimiento rígido en plazos y condiciones. Se cuentan los tiempos en horas exactas y si una acción no se cumple en toda su rigurosidad, es anulada, suprimida o sancionada.
Recordemos que el extremo punitivo se dio en el departamento del Beni cuando se anuló la representación completa de un partido, por el incumplimiento de una prohibición. No sirvieron explicaciones, descargos y protestas y simplemente, se impuso la letra.
Laborioso, provocador y augural podrían ser los adjetivos que definen este día. Las encuestas y previsiones se habrán convertido en certezas y las palabras con mayor repetición serán “como lo habíamos dicho…”, “como lo habíamos advertido…”
La especulación dará paso a las cifras y habremos recuperado nuestro futuro.
Debatir sobre el número de asistentes en el cabildo es una pérdida de tiempo. Queda claro que fue más numeroso que los anteriores y la concentración hasta ahora más grande de Bolivia. El Comité se planteó un reto complicado y lo ha logrado recuperando la ilusión y la esperanza para los asistentes.
“No existen preguntas sin respuesta, sólo preguntas mal formuladas”, expresa el hacker de la película Matrix, Morfeo. Encontrándonos a 20 días para superar una de las pruebas más radicales de nuestra democracia, necesitamos hacernos preguntas para encontrar respuestas correctas.
Como era previsible, faltando 26 días para las elecciones nacionales, ¡empezó radicalmente la batalla por Santa Cruz!
En la propuesta discursiva, Santa Cruz es un departamento creador de cultura, el centro económico, la locomotora del país, el vitral polícromo de la bolivianidad, el territorio de promisión, el generador del nuevo pensamiento, la plaza política más importante, la fábrica de innovación, el centro geográfico de América del Sur... y pueden seguir muchos adjetivos más.

