
ÁGORA REPUBLICANA
Este momento es para actuar sobre certezas, no se puede improvisar ni hay margen para los ensayos. En materia médica, dependemos de los profesionales que nos cuidan y, a nivel mundial, de los científicos que están buscando los tratamientos y las vacunas.
Las piezas del rompecabezas están hechas para que cada una de ellas tengo un lugar único e irrepetible. Dependiendo de la cantidad de piezas que posea, ofrecerá su grado de dificultad y nos demandará mayor paciencia para armarlo.
Hoy, estamos frente a uno complejo, único y extraño del que no tenemos frente a nosotros el modelo que nos permita suponer el posible lugar de las figuras desordenadas que nos esperan burlescas. Y, sin embargo, no podemos equivocarnos porque esta vez es el rompecabezas de nuestra vida.
Escuchamos de manera reiterada que todo lo que está ocurriendo es una oportunidad para ordenar nuestra vida, a partir de haber recuperado el tiempo y volver a pensar sin apuro. Evidentemente, la preocupación por la salud, por la comida y el trabajo limita grandemente la creatividad, por las urgencias que acarrea.
Analizando lo que nos está tocando vivir, comprobamos que la constante es la prueba y el cambio. Estamos con la duda acerca de que si volveremos a vivir en el futuro mediato como estábamos acostumbrados a hacerlo, y qué de lo que hacíamos, de manera regular, ya no será posible repetir. Nadie se atreve a hacer vaticinios.
Y, sin embargo, habrá un día después.
Yuval Noah Harari, calificado como un gurú futurista por sus trabajos académicos, ha advertido sobre lo que se le viene a la humanidad después del coronavirus en un artículo titulado Viviremos en un mundo diferente.
Harari alerta de que las decisiones que se están tomando moldearán la vida del planeta con el riesgo de llegar a la vigilancia biométrica masiva, más allá de la emergencia y habilitando “a que gobiernos y corporaciones controlen nuestras vidas”.
Igual que vos, esto que estamos viviendo no es lo que yo deseo para mi futuro. Y, sin embargo, estoy en la necesidad de comprenderlo para descifrar lo que podrá ocurrir y lo que será posible hacer en el tiempo venidero. Todo ha sido tan rápido y traumático que no resultaría humano negar el temor y la zozobra que sentimos.
Sentí un desconcierto, algo no entendía... mi generación fue guerrera. Peleamos contra el imperialismo, las injusticias, los golpes militares, la recuperación de la democracia... Los instrumentos eran los encuentros, la masa, el concierto, la protesta, y con el abrazo expresábamos la furia y la ternura...
En ese entonces, había un enemigo físico, concreto, dueño de una acción violenta, de la represión en el cuerpo, la ideología y los símbolos...
El coronavirus llegó para ponernos a prueba en nuestras capacidades humanas, sociales, políticas y económicas.
Enfrentamos el día después del incendio en la Chiquitania después de las lluvias y cuando se agotó la masa inflamable. El verde reparte su esperanza y nos hace soñar.
El día después de la política se dará el 4 de mayo, cuando se conozca el escenario definitivo de la elección, y las acciones y alianzas que consolidarán la derrota electoral del MAS.
La ciudad es el nuevo sujeto colectivo. En ella se desarrolla la vida de las personas, y quienes no viven aquí, están relacionadas por razones de cultura, trabajo, producción y consumo.

