
ÁGORA REPUBLICANA
Soy absolutamente consciente de la situación de crisis extrema que estamos viviendo en Bolivia. Y como tengo esperanzas en el ser humano que todos llevamos dentro, te convido a seguir sembrando para salir juntos de todo esto.
Para intentarlo, cuatro ideas, sencillas, lógicas, suficientes:
Diálogo humano por la sobrevivencia, el trabajo y la democracia.
Coloquialmente, nuestra gente diría: zapatero a tus zapatos. Y en grupos mayores, es una condición de organización básica en la que cada cual realiza lo que mejor sabe y puede, en una condición de complementariedad y utilidad personal y pública. Se trata, también, de apelar a las capacidades, aptitudes y formación individual con las cuales nos podemos sentir útiles y que, convertidas en arte, oficio o profesión, sustentan nuestra vida.
Coloquialmente, el significado del título de esta columna alude a buscar mayor precisión a la hora de tomar una decisión, a hacerlo sobre experiencias verificadas y a fundamentar las acciones con argumentos comprobados. La crisis política complejizada por la pandemia, nos obliga a ello.
Se repite que contraer la Covid-19 en el mes de julio puede ofrecer más probabilidades de superarlo que quienes lo hicieron en los primeros meses. La razón parece lógica, ya que el volumen de información y experiencias acumuladas permite tratar mejor a los pacientes. Después de más de cuatro meses desde que se inició esta prueba, se han desechado muchas prácticas iniciales y se han consolidado otras, aunque las básicas, relacionadas con bioseguridad, continúan pues mantienen su valor.
Estamos saturados con noticias de la pandemia que no siempre son, pedagógicamente, las más adecuadas. La mayor cantidad de la información recibida gira en torno a lo que parecería la descripción de un partido de fútbol y, en algunos casos, el relato de una crónica roja, en imágenes y contenidos.
La planificación es un instrumento de la habilidad humana que une el corto con el mediano y el largo plazo. Gracias a ella podemos prever, modificar acciones, ajustar decisiones, cambiar súbitamente, dejar de hacer…
Ni la imaginación más generosa pudo incorporar en el análisis lo que está ocurriendo en nuestras vidas. Esta obviedad nos debe llevar a reconocer algunas situaciones irrebatibles.
Viviremos con las medidas de bioseguridad como parte de nuestros hábitos cotidianos. Barbijo, lavado de manos, no tocarnos la cara, distanciamiento social, estarán incorporados en nuestro comportamiento mientras no exista la seguridad de una cura o una vacuna.
Nuestra preocupación es por la vida, la salud, y el trabajo.
Desde el principio de la cuarentena por la Covid-19, insistimos como ciudadanos, en la necesidad de observar cuatro conductas:
1. Planificar y coordinar las acciones entre los cuatro niveles territoriales y con la gente. A los políticos les corresponde expresar y ejecutar las respuestas a las necesidades. A la gente, adoptar comportamientos individuales y colectivos para la eficacia de las medidas.
Está naciendo un nuevo ser humano. Necesitamos superar la duda sobre si los candidatos de este nuevo tiempo comprenderán el cambio que ya se está operando en la consciencia colectiva.
La crisis política, la de la economía y la de la salud están agudizando nuestra inteligencia, nuestro ingenio, nuestra consciencia al estar de por medio el trabajo, la comida, la seguridad humana básica y la vida de todos nosotros. En ese escenario, el salto humano está siendo exponencial en sensibilidad, análisis y desarrollo de capacidades.
La realización de nuevas elecciones que superen el fraude del 20 de octubre del 2019 habría sido complicadísima en un escenario normal.
La lectura de las observaciones que se formularon, y que produjeron la renuncia del Gobierno del MAS, plantean la necesidad no solo de soluciones imaginativas, sino, además, radicales para restablecer la confianza en un nuevo proceso electoral. El cambio de los miembros del Órgano Electoral era la primera, pero no la única dadas las características y volumen de las denuncias.

