Por una nueva cultura del envejecimiento
Nuestra sociedad, principalmente a través de los medios de comunicación proyecta paternalismos, discriminación y gerontofobia (miedo al envejecimiento) a pesar de los avances teóricos en el cambio del paradigma deficitario de la vejez por uno más positivo
Año tras año recordamos cada 26 de agosto a nivel nacional el “Día de las Personas de la Tercera Edad”, instituido primero por el: Decreto Supremo N° 1421 de 17 de diciembre de 1948, durante el Gobierno de Hertzog, y partir de 2013 como “Día de la Dignidad del Adulto Mayor” de acuerdo a la Ley 369, Ley General de las Personas Adultas Mayores, del 1 de mayo de 2013. Fecha que hasta ahora queda reducida a algunos agasajos por parte de algunas alcaldías y otras instituciones y también algunas instituciones educativas, como si un solo festejo por año dotaría de dignidad a nuestros mayores.
Para pensar en una verdadera dignificación del adulto mayor debe empezar por pensarse en una nueva cultura del envejecimiento, en el que se otorgue un nuevo sentido a la existencia de las personas mayores y sacar del contexto hogareño al que a veces los destinan. Una educación continua y permanente, para colocar al hombre y a la mujer mayores a la altura de los cambios y novedades tecnológicas, sociales y científicas de este tiempo, a partir de la concepción de que la educación debe mantenerse a lo largo de todo el ciclo vital, para mejorar la calidad de vida. ¿Es la educación patrimonio de una edad en específico? Ha sido un mito creer que los mayores ya no tienen nada nuevo que aprender y enseñar. ¿Por qué no nos damos cuenta de que son la única reserva moral que tenemos?
Actualmente se vive una revolución demográfica en la población adulta mayor. En Bolivia, el Censo de Población y Vivienda 2012 refleja que hasta 2001 eran 579.259 pero hasta 2012 aumentaron a 893.696. Se avizora que, para 2025, esta población se duplique. En nuestra ciudad, considerando datos del Cercado, se calcula que alrededor de un 20% de la población es mayor de 60 años. Por lo que es fácil deducir que la esperanza de vida está creciendo y esta etapa de la vida más extensa y hasta ahora no se ha pensado que harán nuestros adultos mayores durante aproximadamente 30 años posteriores a su jubilación: ¿cuidar a los nietos? ¿Ver la televisión? ¿Tareas del hogar? ¿Internarse en una casa de descanso?, creo que esta última opción se ha convertido en una alternativa de muchos hijos y nietos que no tienen ni idea de lo que representa la tercera edad.
Por otro lado, nuestra sociedad, principalmente a través de los medios de comunicación proyecta paternalismos, discriminación y gerontofobia (miedo al envejecimiento). A pesar de los avances teóricos en el cambio del paradigma deficitario de la vejez por uno más positivo, pero seguimos teniendo una imagen negativa de la vejez, que despoja socialmente de espacios productivos y laborales. Entonces una nueva cultura del envejecimiento debe contemplar los siguientes aspectos: adultos mayores que cuenten con espacios para actividades educativas, físicas, recreativas y centros de prevención. Por otro lado, propiciar es espacios productivos, como cooperativas productivas dirigidas por adultos mayores para que ellos después de la jubilación o exclusión del ámbito productivo convencional cuenten con espacios entre sus pares para lograr autonomía y construir nuevas redes sociales y tener un motivo del porque levantarse cada mañana.
El autor es profesor de Historia Nacional de la Universidad Para el Adulto Mayor (UPAM-UCB)
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