La dignidad de nuestros mayores en tiempos de Covid-19
El 26 de agosto recordamos el “Día de las Personas de la Tercera Edad”, instituido primero por el: Decreto Supremo N° 1421 del 17 de diciembre de 1948, y partir de 2013 como el “Día de la Dignidad del Adulto Mayor” de acuerdo a la Ley Nº 369 (Ley General de las Personas Adultas Mayores). Una jornada que hasta la gestión pasada quedaba reducida a algunos agasajos por parte de algunas alcaldías, e instituciones.
La crisis sanitaria ocasionada por el virus SARS-CoV-2, las cuarentenas y las medidas de distanciamiento han obligado a nuestros mayores, como un sector más vulnerable a la Covid-19, a mantenerse en cuarentena rígida (encerrados) por varios meses. Estas medidas han sido más difíciles de sobrellevar para ellos, porque pueden implicar soledad, sedentarismo y ahora el miedo y el encierro.
Las autoridades, en medio de la incertidumbre, se han olvidado de este sector o seguramente no estamos, como sociedad, a la altura de las circunstancias para pensar de otra manera y desarrollar espacios para la continuidad activa y el protagonismo de nuestros mayores, que entre sus objetivos se encuentran: la actualización cultural, científica y técnica; el aprendizaje continuo para ser mujeres y hombres mayores de esta época (habilidades para la inclusión tecnológica) y otras dinámicas que provoquen cambios de carácter espiritual, es decir, desarrollo cognitivo, afectivo motivacional, sociabilidad y reinserción social.
Rescato un emprendimiento que supo erigirse en tiempos de pandemia, es el de creación literaria (primer Concurso de Relatos Inéditos) en el adulto mayor, desarrollado en Cochabamba con el propósito de plasmar experiencias personales, sobre el modo de vida como testimonio de este tiempo de pandemia de Covid-19, convocado por el programa D’grandes de Radio Fides-Cochabamba y el Club del libro 10 de noviembre y auspiciado por el diario Los Tiempos. Esta iniciativa, además de haber sido un espacio de continuidad y protagonismo para la gente grande, mostró que la literatura, aunque sea de ficción, suele responder a las vivencias recogidas por los autores y transmitirlas de acuerdo a como la han experimentado.
Aún nos falta construir una nueva cultura del envejecimiento. La profesora cubana en Gerontología Social Teresa Orosa Fraíz denomina a la gente de edad, “adultos mayores de nuevo tipo”, es decir, adultos mayores que siguen aprendiendo, porque ha sido un mito creer que cuando somos mayores ya no tenemos nada nuevo que aprender; adultos mayores que practican actividad física, que hacen terapia ocupacional, que practican el ocio, y finalmente que siguen produciendo para sentirse útiles, tener objetivos de vida, objetivos cada día que motiven a levantarse cada mañana, de eso se trata: de darle sentido a la vida.
Y para finalizar, y a pesar de los avances teóricos en el cambio del paradigma deficitario de la vejez hacia uno más positivo, se puede visualizar y sentir que nuestra sociedad tiene aún una concepción negativa de la vejez y es un reto para nosotros para que, de manera intergeneracional, vayamos cambiando de mentalidad.
El autor es historiador
Columnas de MILTON MACHUCA CORTEZ




















