En la misa de Quillacollo destacan don de unidad y sencillez de la Virgen
Fe, devoción y emoción marcaron ayer la misa central en honor a la Virgen de Urkupiña, una celebración que reunió a autoridades departamentales y municipales, representantes policiales y religiosos.
Se congregaron además miles feligreses de distintos departamentos de Bolivia y visitantes de Argentina, Chile y Perú, quienes llegaron hasta Quillacollo para rendir homenaje a la mamita de Urkupiña.
La celebración estuvo marcada por momentos de oración, cantos y muestras de fe hacia la Virgen María, en una jornada en la que los feligreses acompañaron la misa agitando pañuelos blancos, como muestra de alegría.
Mensaje central
El arzobispo de Cochabamba, monseñor Óscar Aparicio Céspedes, explicó el significado del lema de este año: “Con María de Urkupiña proclamamos la grandeza del Señor”.
Destacó que la mayor riqueza, grandeza y poderío se expresan en la Virgen María a través de su sencillez y humildad.
Asimismo, Aparicio reflexionó sobre los valores que caracterizan esta festividad y el significado de la fe que congrega cada año a miles de personas.
Por su parte, el párroco del templo San Ildefonso de Quillacollo, Iván Vargas, agradeció la presencia de los feligreses y destacó que la eucaristía representa no solo la integración nacional, sino también el encuentro de distintos países.
“No perdamos el espíritu de nación. María nos enseña que todos somos hijos de Dios, hermanos; no hay diferencias”, señaló.
Vargas también resaltó que una de las expresiones más cariñosas hacia la Virgen es llamarla “mamita”, una palabra que refleja el amor y la cercanía de una madre.
Devoción
Al finalizar la celebración, grupos de feligreses expresaron su devoción con gritos de “¡Viva la Virgen de Urkupiña!”, mientras algunos, entre lágrimas y emoción, acompañaron a la Mamita en la procesión que recorrió la plaza 15 de Agosto de Quillacollo.
Testimonios
Entre los testimonios de la gente que llegó de otros países está el de Francisco, quien llegó desde Salta, Argentina, junto a familiares y amigos.
Francisco apareció en Quillacollo Con una imagen de la Virgen en brazos, bailó una cueca y, entre lágrimas, expresó su emoción por cumplir un año más de devoción.
“Un año más cumpliendo con la Virgen, pidiéndole salud, trabajo, que nos bendiga y nos cobije con su manto”, manifestó.
Francisco contó que llegó a Quillacollo como parte de un tour integrado por aproximadamente 120 personas y que participa de las celebraciones de Urkupiña desde hace 17 años.
Diez años
Otra de las visitantes fue Zulma, también de Salta, quien contó que lleva más de una década participando de la festividad y que recibió una imagen de la Virgen como regalo hace 22 años y aseguró que desde entonces ha experimentado momentos que atribuye a su fe.
“Gracias a ella ahora tengo mi trabajo. También tengo un hijo de 19 años que le pedí y me lo dio. Ella es muy milagrosa”, afirmó.


























