El contrabando alcanza a los medicamentos más comunes en Bolivia
El contrabando de medicamentos en Bolivia alcanza a la quinta parte del total de las ventas de la industria farmaceútica y tiene lugar en la venta de los medicamentos más comunes como los analgésicos y antigripales, según reveló el estudio "El negocio de la muerte" realizado por el economista Gonzalo Vidaurre y presentado por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).
Los datos reflejan el estado del comercio informal y la falsificación de medicamentos, un problema que afecta a la salud pública de la población y la industria farmacéutica legal.
Según la investigación, el contrabando de medicamentos puede representar hasta el 21 % de las ventas de la industria farmacéutica y afecta al Producto Interno Bruto (PIB) en un 0,2 %.
Además, "destruye" más de mil fuentes de trabajo cada año y hay una evasión impositiva que ronda los 15 millones de dólares.
"¿Por qué lo llamamos negocio de la muerte? porque te puedes comprar un lápiz o ropa de contrabando y no pasa nada, pero si te compras un medicamento de contrabando te puedes morir", advirtió Vidaurre en declaraciones a Efe.
La investigación que se realizó con visitas de campo en zonas específicas de La Paz y Cochabamba, el El Alto y Santa Cruz, detectó que en establecimientos en La Paz que no necesariamente son farmacias se venden sin control alguno medicamentos como "analgésicos, vitaminas, antidepresivos" e incluso "abortivos", explicó Vidaurre.
Entre los fármacos ingresados ilegalmente al país y los que son falsificados están las pastillas para la gripe, la diarrea, analgésicos, antibióticos, antihistamínicos y antidepresivos.
La gente entrevistada manifestó que compra medicamentos de contrabando o falsificados por "el menor costo", o por la similitud con los productos originales.
"Lo más curioso de todo es que hemos encontrado que los medicamentos más contrabandeados son medicamentos asociados con la cura del cáncer y la diabetes, problemas que no son menores", indicó el investigador.
Al tratarse de un asunto de salud pública, mediante el estudio se plantea una serie de soluciones, empezando por "empoderar al consumidor" y darle "todos los instrumentos" para que pueda reconocer un medicamento falsificado, indicó Vidaurre.
También mencionó la necesidad de mejorar el seguimiento de los fármacos a través del manejo de hologramas y recomendó el desarrollo de una aplicación para los celulares que ayude a las personas a identificar los fármacos falsificados.
Estos son los datos que identificó el estudio:
























