Revelan que la CIA leyó mensajes encriptados de 120 países, por años
Durante más de cinco décadas, la CIA y los servicios de espionaje de la entonces Alemania Occidental (BND, en sus siglas germanas) controlaron en secreto una empresa suiza que fabricaba y vendía dispositivos de encriptación y líneas de comunicación seguras a más de 120 países, según desveló una investigación periodística de The Washington Post, junto a las cadenas de televisión ZDF (Alemania) y SRF (Suiza).
El caso es que ni las líneas ni los mensajes cifrados eran seguros, ya que la CIA y los alemanes tenían acceso a la información a través de los dispositivos, reseñó el diario El País.
Fue “el golpe de inteligencia del siglo”, tituló el periódico estadounidense.
Según cables publicados por el centro independiente National Security Archive (NSA), la CIA espió durante años las comunicaciones diplomáticas y militares de decenas de países.
Lo hizo a través de máquinas de encriptado de Crypto AG, que durante décadas fue propiedad de la CIA y de BND.
Según las informaciones, Crypto AG comercializó miles de máquinas de encriptado a más de 120 países de todo el mundo, como Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, México, Colombia, Perú, Venezuela, Nicaragua, España, Grecia, Egipto, Arabia Saudí, Irán o Irak, entre otros.
Esas naciones cifraron sus comunicaciones con máquinas de Crypto AG sin saber que EEUU podría estar “escuchando”. Los productos de Crypto AG se siguen empleando en más de una decena de países en todo el mundo y la firma continúa operando con sede en el cantón central suizo de Zug, aunque fue liquidada y desmantelada en 2018 por sus inversores, a través de una empresa de Liechtenstein.
GOBIERNO SUIZO INVESTIGA EL CASO
El Ministerio de Defensa suizo informó ayer que investiga el caso de espionaje en el que está involucrada una empresa suiza.
En un comunicado, el Ministerio señaló que tras conocer la posible implicación de Crypto, ya a finales del pasado año, se nombró a un antiguo juez del Tribunal Supremo de Suiza, Niklaus Oberholzer, con el fin de “investigar y clarificar los hechos”.
Oberholzer hará públicos los resultados de su informe en cuatro meses, señaló el comunicado, en el que subrayó que algunas de las acusaciones “datan de 1945 y son difíciles de reconstruir e interpretar en el actual contexto”.


























