Elegancia y trascendencia cultural en la indumentaria de la chola cochabambina
COCHABAMBA |
Quedaron en la lejanía, las escenas cotidianas de las polleras largas de tres paños, las blusas elegantes de mangas anchas, las trenzas gruesas adornadas con elegantes tullmas y los sombreros blancos de copa alta que enaltecían el paisaje valluno.
Una chola cochabambina no solo mostraba preocupación por la calidad de los paños o por la combinación, perfecta de su manta con el resto de su indumentaria, sino también por la sobriedad en colores y tamaños que determinaban el margen de la elegancia.
La indumentaria qhochala se constituyó a partir de diferentes momentos socioculturales que fueron determinantes para que se imponga como el ícono de la llajta.
Este atuendo conlleva simbolismos y sincretismos culturales que constituyen la identidad de la mujer pujante, luchadora, pero sobre todo perseverante.
La imposición de una moda colonial
La indumentaria que antiguamente utilizaban las mujeres del valle eran denominados acsus. Un ropaje fabricado a partir de tejidos, que constituían una especie de túnica de una sola pieza con rasgos del incario.
Una ordenanza española de 1782 que prohibía el uso de ropajes incas determinó la llegada del traje de chola.
“Fue una forma de hacerles olvidar la elegante vestimenta que tenían y empezaron a usar la pollera que era una señal de opresión y servilismo porque las hicieron vestir de acuerdo a la usanza de las mujeres de provincia en España”, relata la investigadora sociocultural, Melvi Mojica.
A partir de este momento sociopolítico, las mujeres emplean la pollera, la blusa o jumón, la manta, y el sombrero característico de copa alta y alas anchas.
Las mujeres, sin darse cuenta fueron adoptando una moda colonial, cambiando sus acsus y sus lliqllas que las arropaban por polleras frondosas, pesadas y fruncidas.
La capacidad económica define la evolución de la indumentaria
Según Mojica, los momentos culturales e históricos hacen que esta indumentaria, al principio sencilla, vaya evolucionando hasta el punto en que determina a la posición económica de una dama.
A partir del siglo XIX, cuando en Cochabamba se da un auge económico por la producción agropecuaria, la mujer adopta un rol económico importante a través de la actividad chichera lo que influyó deliberantemente en el uso de joyas y telas finas en su indumentaria.
“La mujer cochabambina ha sido capaz de generar la economía del lugar, y en algunos momentos ser la cabeza del hogar, empezando a establecer las formas de vestir”, afirma Mojica.
La figura de la “chola de primera” surge como una categoría social reconocida por la población y caracterizada por la finura y elegancia.
La “chola de primera” tenía la capacidad de lucir joyas de oro de 18 quilates, estaba ataviada por los famosos “faluchos” con piedras preciosas como el rubí y las esmeraldas, anillos, colgantes, polleras finas de terciopelo y mantas elegantes.
Esto determinada la prestancia de la mujer con una mayor solvencia económica.
El simbolismo a partir de los usos y costumbres
El sombrero cochabambino no solo cumplió la función de proteger del sol sino que conlleva un arraigo cultural que puede develar el origen y el estado civil de la dama que lo luce.
Antiguamente, a partir de los tonos dentro de la escala del blanco y la forma que constituían el sombrero se podía deducir el origen de la dama. Según Mojica, las mujeres del valle alto lucían sombreros de copa alta de colores con tendencia al crema.
Otro dato devela quea partir de la forma en la que se ponía el sombrero una chola valluna se derivaba en el estado civil.
La inclinación al lado izquierdo con la frente descubierta significaba que era soltera y si la inclinación era hacia la derecha con la frente más cubierta, la mujer era casada.
Según Mojica Antiguamente era frecuente que el hombre le robe el sombrero a la dama como muestra de su amor y si ella lo permitía era símbolo de aceptación.
En la actualidad
El rol de la moda es preponderante en las mujeres de pollera en la actualidad por lo que adoptan y dejan de lado algunas prendas de la indumentaria de la chola antigua.
Las polleras son más cortas, de telas llamativas y colores vivos dejando de lado la sobriedad, los elegantes brocados y las sedas finas.
Las tullmas adornadas de mostacillas quedaron en el olvido y fueron remplazadas por los “gogos” de colores vivos.
El sombrero, símbolo sinigual de la indumentaria qhochala antigua fue sustituido por sombreros sintéticos de procedencia china y elaboración rápida.
Las mantas que en su inició fueron elaboradas de espumilla y en las que posteriormente utilizaron la lana como materia prima, actualmente quedaron omitidas. “Ahora quizá por el cambio climático ni esa mantita utilizan porque han empezado a ponerse chompas sobre sus blusas”, indica Mojica.
El término “chola” en Cochabamba hace alusión a la mujer que se siente orgullosa de llevar su pollera, que se desvive por sus hijos y su familia que utiliza esta indumentaria con mucha dignidad.



























