¿Podemos dejar de despilfarrar el agua?
La lluvia no deja de ser una manifestación natural festejada y esperada por muchos en nuestra ciudad, entonces si es así, ¿por qué no cuidarla en vez de derrocharla?
Meses atrás, no hubo otro tema de conversación en diferentes espacios sobre las dificultades de acceso de agua potable y de riego en Cochabamba. Al parecer, esta preocupación, poco a poco se disipa después de las constantes lluvias que se registraron en el mes de febrero e inicios de marzo, apoyadas por comentarios de nuestras autoridades quienes ya anunciaron que los niveles de agua captadas, nos permitirían palear la sequía anunciada desde el año pasado en nuestra región... ¿la verdad? No sé si es consuelo de tontos.
En días lluviosos, como los que venimos disfrutando, es imposible no darnos cuenta de las grandes fallas en la planificación urbana en nuestra ciudad, como es la casi inexistencia de desagües, el mal manejo de las cuencas o canales de agua infestados de basura que no permiten reutilizar el recurso.
Ante este derroche de grandes cantidades de agua, sólo nos queda una vez más asumir la actitud contemplativa e inconsciente del despilfarro, de un recurso que nuevamente la naturaleza nos regala, y que tranquilamente, podría hacer frente a los problemas de acceso a agua potable y de riego para pequeños productores agrícolas, con adecuados sistemas y tecnologías de captación de agua de lluvia.
Quizás deberías tomar algunas experiencias interesantes de países vecinos, que hacen frente a los problemas de sequía a través de la captación, recolección, almacenamiento y el tratamiento al agua de lluvia. Sería aún más interesante si pudiéramos captar, gestionar y retener el agua de lluvia sin que sufra ningún tipo de contaminación, para ello, se requiere de espacios permeables, evitar el crecimiento de la mancha urbana en zonas de recarga acuífera como es el caso de las faldas del parque Tunari y una adecuada infraestructura que capte este recurso a través de un modelo de sistema urbano que se ajuste a la realidad de la dificultad de acceso de agua potable, entre otras.
Es evidente que el ciclo hidrológico del agua ha cambiado radicalmente en el mundo, situación que nos impulsa a tomar medidas de cuidado, prevención y cambios de actitudes de uso del recurso que es sobreexplotado, además del inadecuado uso y la falta de consciencia de su importancia en nuestro sistema de vida. Reaprovechar entonces, aquellos miles de miles de litros de agua de lluvia desperdiciados en nuestras calles, en los canales de agua y en patios de nuestras casas, sería una medida preventiva y sostenible.
La lluvia no deja de ser una manifestación natural festejada y esperada por muchos en nuestra ciudad, entonces si es así, ¿por qué no cuidarla en vez de derrocharla?, ¿por qué no cambiar nuestra actitud individual y colectiva para establecer acuerdos y compromisos que respondan a la necesidad de consumo de agua de manera sustentable?
La autora es socióloga.
Columnas de VERÓNICA BARROSO




















