¿Castración química para los violadores?
Ante la indignación de lo ocurrido a la niña Esther, en El Alto, vuelve a surgir el debate acerca de que los violadores deberían ser castigados con la castración química.
Sin embargo, es importante tener presente que la castración química simplemente reduce la libido por medio de medicamentos. Pero el problema del violador no es su deseo sexual, sino él como persona.
El violador es resultado de una sociedad donde se premia a Bad Bunny como mejor compositor, donde se usa el cuerpo de una mujer para vender productos, donde está normalizado hacer con los amigos un after office en una “barra americana”, donde un diputado suplente no sabe diferenciar entre feminismo y nazismo y donde el periódico que pone más fotos de chicas peladas vende más.
Lo simbólico lo construye la sociedad, y lo simbólico moldea a la sociedad. Es como juego de pesca-pesca. Mientras sigamos alimentando a nuestras ciudades con mensajes sexualizados y normalizando conductas de acoso y cosificación, un violador será el resultado.
Si queremos dar fin con los violadores debemos crear políticas que cambien nuestra estructura, que combatan de frente al patriarcado. Con endurecer las penas no vamos a conseguir la reducción de los abusos sexuales. Esther tuvo la desgracia, y al mismo tiempo la dicha, de irse de este mundo. Sin embargo, existen muchos otros niños y niñas, más aun en esta cuarentena, que sufren a diario violencia sexual. No la pueden denunciar porque no se reconocen como víctimas o porque no tienen los medios para hacerlo.
Lamentablemente, el sexo y la sexualidad sigue siendo un tabú. Se debe enseñar a los niños y niñas, desde pequeños, que no es normal que toquen sus partes íntimas o que le pidan desvestirse, tienen que saber que estos hechos se deben contar, pero, sobre todo, nos deben enseñar a creer lo que los niños y niñas nos cuentan.
Tenemos la errada idea de que saludar con beso o dar un abrazo, es educación, y obligamos a nuestros niños y niñas a hacerlo. Esto es un grave error. Si se sienten intimidados ¿porque exponerlos? Hay que enseñarles desde pequeños que nadie puede tocar a una persona sin su consentimiento.
Este año, el 13 de febrero, el Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba promulgó la Ley Municipal de Prevención y Protección de la Integridad Sexual de Niñas, niños y Adolescentes, cuyo objetivo es evitar la hipersexualización y la adultización en niños, niñas y adolescentes. El día que tocó defenderla ante el pleno del Concejo Municipal, fue duramente atacada por los concejales hombres, aludiendo que ellos llevan a sus hijos e hijas a escuchar y cantar coplas en el carnaval, entre otras alusiones. No debemos juzgarlos como personas, porque al igual que el violador, ellos son producto de la sociedad, sin embargo, si debemos juzgar que esas personas nos representen en un órgano deliberativo.
Entonces, si no queremos más sucesos lamentables como el de la niña Esther, debemos prevenir educando a nuestra sociedad, priorizando la inversión en la primera infancia, porque es en ese momento cuando todavía podemos mover estructuras y moldear vidas. Es eligiendo autoridades comprometidas con el cambio, que no sean meros levanta manos ni que reproduzcan estereotipos. Es necesario empezar a deconstruirnos cada uno cada día.
La autora es abogada
Columnas de CAROLINA ORÍAS
















