Y… ¿Nadie se indigna?
El año 2016, justo antes del referéndum, Carlos Valverde sacó a la luz el amorío del entonces presidente, Evo Morales, y Gabriela Zapata, además de un sinfín de delitos de corrupción, pero también se habló de un hijo que sería el resultado de esa relación.
Esta noticia causó indignación en Bolivia, tanto que el mismo MAS reconoció que les costó el resultado del referéndum. Sin embargo, se debe analizar qué es lo que más indignó en ese entonces. ¿El hecho de que Evo Morales reconociera, no reconociera, matara o reviviera al hijo o el hecho de que inició la relación sentimental con Zapata cuando ella era menor de edad; el hecho de que incurra en delitos de corrupción o que no supiera mentir?
Todo indignó, o aparentó indignar por la coyuntura política, pero nadie inició las acciones legales por el delito de estupro que el mencionado señor cometió.
Ahora, aparecieron otras imágenes que involucran a Morales con una niña (en este momento mayor de edad) y no existe la indignación que debería. Tantas mujeres que se definen como feministas y defienden a capa y espada al MAS, que chillan por cada palabra machista que se le escapa al actual Gobierno, no se pronuncian por estos actos. El año 2016 permitieron que utilicen a Zapata para ocultar los ilícitos que cometió su partido y permitieron que humillen su dignidad hasta el día de hoy. Ahora, ¿dirán algo?
¿Dirán algo esos “hombres de bien” que dicen que el MAS destrozó la moral y ética de este país? ¿Iniciará el Gobierno una investigación independiente sin cálculo político? ¿Actuarán el Ministerio Público y la Defensoría del Pueblo contra su jefazo?
Pues, no, nadie hará nada, porque no existe tal indignación. En un país que vive sumido en la cultura de la violación, que incluso trasciende las estructuras del actual Gobierno y de toda organización partidaria, estos hechos no indignan como debe ser.
¿Porqué? Simple, “el que este libre de pecado que lance la primera piedra” dice el dicho y se aplica perfectamente.
No es secreto que adolescentes de 14 años son obligadas a casarse en el oriente del país, no es secreto que adolescentes de 13 años están pariendo wawas o que todos los lenocinios que se encuentran en la carretera Santa Cruz-Cochabamba ofrecen niñas y que incluso los puteros de la ciudad tienen a mujeres menores de edad, de toda nacionalidad. No es secreto, pero nadie hace nada.
No hacen nada, porque muchos hombres se identifican con el expresidente, porque también comparten sus deseos e incluso sus delitos. No hacen nada porque la culpa es de la víctima que permitió que un hombre 30 años mayor abusara de ella, no hacen nada porque la violencia sexual en este país se encuentra normalizada y Evo Morales no es más que el machismo boliviano personificado y generalizado.
Siete de cada10 mujeres son víctimas de violencia sexual en Bolivia y no es un tema prioritario en la agenda, pero, sobre todo, nadie se indigna por estos datos.
La autora es abogada
Columnas de CAROLINA ORÍAS


















