Conectando tecnología, innovación y un futuro soberano
Se realizó en la Universidad Tecnopuc de la Universidad Pontificia Católica el simposio de semiconductores de la América Latina y Caribe, denominado SemiCon-LAC 2026 (Simposio de Semicondutores da América Latina e do Caribe), que trató de estos diminutos dispositivos de gigantes: la industria de chips, que hoy mueven el mundo con amplio apoyo, sobre todo, de lo que denominamos cuádruple hélice: el sector empresarial, gubernamental, la academia y la sociedad orientado por las demandas del mundo.
Fue un evento que articuló cuatro elementos fundadores para un proyecto de los países: intensivo en business, emular sus potenciales de autonomía estratégica independencia científico- técnico, potencializar la soberanía geopolítica de las naciones y debe ser una respuesta de competencia estratégica para zambullirnos definitivamente en la cadena global de semiconductores. Evidentemente que en los marcos y alcances y limitaciones que nuestro potencial de dominio y experiencia en el área nos permita hoy y a medio plazo.
Los chips son el cuarto producto más comercializado del mundo, después del petróleo bruto, del refinado y del automóvil, y son estructurantes para esos tres. La proyección de valores para su mercado global en la década que se descortinará es del orden SUS 1,3 trillones.
La concentración de su manufactura en el pacífico este, al mismo tiempo que potencializó la región y sus países reveló la incapacidad de atender la demanda a partir de la trágica pandemia y otros catalizadores, como la crisis climática, la necesidad de la transición energética y las demanda por electrónicos de consumo. Estos últimos amplificaron la competición por los dispositivos imponiendo una dinámica económica global que reveló la urgencia de desconcentración de es única región que hoy domina cerca del 80% de la manufactura global en estado de arte de esos dispositivos.
El objetivo del encuentro fue potencializar el capital humano y posesionarse en el mapa regional y global de semiconductores.
Columnas de Ángel Velasco Barron/Ing. agrónomo

















