Las reformas no son la solución
En las últimas semanas se ha hablado de la Reforma Judicial y ahora se habla, de modificar la Ley N° 348 “Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia”.
Ambas reformas son muy importantes para dar solución de manera inmediata y mediata a la falta de institucionalidad, transparencia, celeridad y probidad en la atención de casos. Sin embargo, no es garantía que con estas reformas se reduzcan los índices de violencia. Solo se estaría paliando de manera temporal un problema muy serio, que es la falta de acceso a la justicia y atención para mujeres víctimas de violencia.
El Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba, es el único municipio en todo el país en contar con una Ley de protección y promoción de la Primera Infancia, Ley 97/2015 de “Desarrollo Integral de la Primera Infancia en el Municipio de Cochabamba”. Es la única iniciativa legislativa en todo el territorio nacional que visibiliza la importancia de este sector: niños y niñas menores de cinco años desde la etapa de la gestación. Sin embargo, la misma presenta muchos vacíos y errores, que dificultan su aplicación, pero toda norma es perfectible con el tiempo. En realidad, el problema pasa por falta de voluntad política. Anualmente se designan alrededor de 6 millones de bolivianos para el cumplimiento de la mencionada Ley, pero lamentablemente el 90% aproximadamente se va a los sueldos de las facilitadoras y manipuladoras de alimentos de más de 50 centros infantiles municipales. Esto quiere decir, que es un presupuesto mínimo el que queda como remanente para invertir en la primera infancia.
Durante la Primera Infancia el cerebro crece con rapidez. La cantidad de conexiones que se desarrollan (sinapsis) en esta etapa es potencialmente superior a cualquier otra etapa del desarrollo de una persona. Por esto, es que este periodo determina el desarrollo cognitivo, social y emocional del niño o niña y afecta a su capacidad de aprender, resolver problemas y relacionarse con los demás. Esta situación se refleja en la vida adulta, es decir, si durante la primera infancia una persona recibió la correcta estimulación, nutrición y amor, es muy alta probabilidad que en la vida adulta se tenga un mejor desenvolvimiento y mayores herramientas para superar los obstáculos.
Mientras no se invierta en la verdadera prevención, podemos tener muchas reformas judiciales o incluso crear una nueva norma de protección a las mujeres, pero eso no hará que se reduzca la violencia, que disminuya la carga procesal y menos aún, hará que dejemos de ser el país machista que somos. El problema de la primera infancia, es que la inversión en la misma traerá réditos a largo plazo y eso no conviene al gobernante turno porque no le trae votos políticos de manera inmediata.
Esperemos que en las propuestas de los candidatos municipales se prevea un plan integral de lucha contra la violencia, priorizando la inversión en la primera infancia. Todo es cuestión de voluntad política.
“Si cambiamos el comienzo de la historia, cambiamos la historia entera.” Raffi Cavoukian.
La autora es abogada
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