Desconéctate y alimenta al filósofo interior
¿Quién tiene las llaves de la vida y de la cura ante la expansión de la pandemia? ¿Por qué estamos temblando de terror esta arremetida de la Covid-19, que por día viene provocando de 30 a 40 muertes y contagiando a más de 2.000 personas? ¿La Covid-19 selecciona a sus víctimas? ¿Qué grado de responsabilidad tienen los ciudadanos para este rebrote y cuán responsables son las autoridades de salud de los tres niveles de gobierno? ¿Triunfarán la muere y el miedo? ¿Acaso no se está vacunando a la gente y por qué cada día hay más de 2.000 infectados? ¿Hasta cuándo vamos a seguir viviendo con mascarillas, evitando reuniones, alcoholizándonos las manos, mirando al prójimo con miedo y recelo?
El dios griego Zeus decía: “entre todos los seres que andan sobre la tierra, seguro el más miserable es el hombre”. ¿Le damos la razón a este dios? Sí y no.
La humanidad en sus más de 400.000 años de vida siempre afrontó hechos dramáticos, desde huracanes hasta genocidios; desde guerras civiles hasta exterminios; desde epidemias letales hasta pandemias, como la actual, pero siempre salió adelante y logró sobrevivir.
Ahora, quizás sentimos con más fuerza y drama porque tenemos datos a cada instante, noticias al momento, conferencias de prensa en vivo y lágrimas a raudales porque un amigo, un pariente, un conocido, una autoridad se contagió y no aguantó el virus en su cuerpo. Ahora vivimos la pandemia interconectados, comunicados, informados, informando y compartiendo las cantidades de contagiados, de fallecidos, las historias, los consejos médicos, las peleas del poder, las vacunas que se acaban, las filas, el enojo de la gente, las gestiones de las autoridades y, por ello, a la vez nos sentimos agobiados, golpeados y creemos que el mundo se acaba dentro de poco.
Precisamente te propongo estimado lector que este fin de semana apagues tu celular, no mires los programas informativos, no chatees, no navegues por las redes sociales, o sea, desconéctate del mundo virtual y vive de la realidad tal como es, y en ese aterrizaje, te animo a que te cubras, te alimentes, te arropes, te cobijes y te llenes de lectura de filosofía y de literatura, son ingredientes poderosos que te revitalizarán el alma, el espíritu y te fortalecerán el conocimiento.
La filosofía es una artillería de dudas y preguntas, y pocas certezas, pero si muchas y variadas verdades. No son contradicciones. Epicuro nos dijo que “la filosofía es una actividad que, mediante discursos y razonamientos nos procura la vida feliz”.
Sí, necesitamos un lugar para vivir con más certezas que dudas, con más respuestas que preguntas, con más solidaridad que intolerancia, con más vida que muerte y pandemia. En ello, la filosofía, el filosofar la vida nos enseña a navegar en medio de las tempestades y las tormentas. Dependerá de cada uno de nosotros ser protagonistas o simples mirones.
El escritor ruso Nikolai Gogol nos planteaba la enorme necesidad del ser humano para que se adentre en la filosofía, y la utilice para reforzar su estado de ánimo, En Almas muertas, Gogol, nos dice: “¡Qué bueno sería, realmente, vivir así, juntos, bajo un mismo techo, o filosofar un poco, al pie de algún olmo, sobre algún tema y profundizarlo!”.
André Comte-Sponville, nos indica que desde el momento en que te planteas preguntas, como: ¿Para qué vivo? ¿Por qué estoy en el mundo, por qué ocupo un espacio? ¿Cuál es mi rol o mis responsabilidades en esta vida? ¿Cómo tengo que vivir?, preguntas que tienen respuestas y, precisamente, al buscar respuestas a esas preguntas ya estás haciendo filosofía o estas filosofando. “La única forma de sustraerse a la filosofía es la ignorancia o el oscurantismo”, subraya Comte. Que no te pase eso, o también si quieres te abstraes de estas dificultades y te dejas llevar por una pequeña ráfaga de viento, cual hoja que cae en otoño, sin rumbo alguno.
Así que intenta filosofar de forma compartida, con la seguridad de que esos esfuerzos valdrán la pena, que no te arrepentirás para nada. ¿Con qué fin?, te preguntarás. “Para lograr una vida más humana, más lúcida, más serena, más razonable, más feliz, más libre…”, nos responde Comte en su libro Invitación a la filosofía.
Esta invitación la haremos juntos, pero combinando lo que dejaron plasmado en sus textos, libros, cuadernos, manuscritos estas dos grandes enormidades del pensamiento y la creación: los filósofos y los escritores que, en realidad, se complementan entre ambos. De modo que con los aportes teóricos de los pensadores y filósofos –imprescindibles y de enorme valor e influencia–también iremos por la ruta de las literaturas. Sí, así como lo estás leyendo, será a través de la creatividad, del impulso, de la imaginación y de la fuerza que irradian los textos literarios no solo de los Premio Nobel de Literatura, sino también de muchos otros, que hicieron de su vida un libro lleno de emociones, recuerdos, imágenes, situaciones, personajes, universos, lágrimas, historias, sueños, sentimientos, testimonios y esperanzas.
Con este camino, que se haga más placentera y bondadosa tu estadía en el mundo, en la sociedad, quizás podrías repetir al igual que uno de los protagonistas de Los hermanos Karamazov de Dostoievski, cuando siente cambios internos: “¡Sé que voy a morir, pero por primera vez, después de tantos años, siento mi corazón inundado de calma y alegría… ¡Me siento cerca de Dios, y mi alma se desborda como si ya estuviese en el paraíso!”.
Este fin de semana procura que sea diferente para tu espíritu, para ti, para tu familia. La pandemia estará siempre acechando, pero no tiene por qué invadir más tus sueños y tu felicidad.
Te aseguro que te sentirás muy bien con esta experiencia humana, muy humana. Te invitamos a leer la vida, y vivirla mejor. Despertarás y alimentarás al filósofo interior que hay en tu ser.
El autor es licenciado en filosofía y periodista
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