Fronteras, incluso departamentales, cerradas, el turismo está paralizado, excepto para una nueva variedad que va algo más allá del consuelo. De pronto, una nueva clase de turistas complace, en algunos casos generosamente, la vista y los oídos. Visita parques naturales y museos, asiste a conciertos y hasta a producciones teatrales. El ciberturismo ha empezado a multiplicar opciones en medio de la cuarentena. La iniciativa ha sido contagiosa.