La Dirección de Análisis Criminal e Inteligencia (DACI) de Quillacollo desarticuló ayer una banda de monreros que operaba en el municipio de Sipe Sipe y que tenía en su poder armas de fuego, celulares y herramientas para violentar las puertas de las viviendas.
Un sargento en servicio y otro policía del mismo grado que estaba suspendido por violencia doméstica formaron parte de la banda de monreros que operaba en Sacaba. Ambos fueron enviados a la cárcel.