El smartphone se ha convertido en una herramienta que acompaña cada momento del día: trabajo, estudio, fotos, mapas, mensajes y entretenimiento. Va del bolsillo a la mesa, del auto a la calle, de la casa a las clases y en ese recorrido enfrenta caídas, golpes, polvo, lluvia inesperada y largas jornadas lejos de un enchufe. En ese escenario, la durabilidad es un factor decisivo de compra.