
BITÁCORA DEL BÚHO
“Nadie es la patria”, decía Jorge L. Borges en su “Oda escrita en 1966”. Ni siquiera el jinete que, alto en el alba de una plaza desierta, rige un corcel de bronce por el tiempo, ni los otros que miran desde el mármol, ni los que prodigaron su bélica ceniza por los campos de América o dejaron un verso o una hazaña o la memoria de una vida cabal en el justo ejercicio de los días.
Nadie es la patria.
Ni siquiera los símbolos” (...)
(…) “No puede ser. Esta ciudad es de mentira. No puede ser que las brujas sonrían a quemarropa y que mi insomnio cruja como un hueso y el subjefe y el jefe de policía lloren como un sauce y un cocodrilo respectivamente no puede ser que yo esté corrigiendo las pruebas de mi propio elogiosísimo obituario y la ambulancia avance sin hacerse notar y las campanas suenen sólo como campanas.
No puede ser. Esta ciudad es de mentira. O es de verdad y entonces está bien que me encierren”.
El 25 de noviembre de 1970, Yukio Mishima, uno de los escritores más prominentes en la historia de la literatura japonesa contemporánea, llevaba a cabo su Seppuku o Harakiri, ese ritual japonés por desmembramiento que formaba parte del bushido, el Código Ético Samurai. Mishima, a la cabeza de la Sociedad Escudo, tomó por asalto el Campamento Ichigana junto a varios compañeros exigiendo la restitución inmediata de los poderes al emperador.
A poco más de una semana para que esta Bolivia abigarrada, contradictoria y esperanzada (ora) a veces, melancólica y folclórica en muchas, cumpla 192 años de su fundación, me rondan, cual sueño pesado, consideraciones cotidianas que, sin ser mal agüeras, vislumbran reflexiones y necesidades de saber hacia dónde se conduce este país o, cuando menos, interrogantes sobre los caminos que anduvimos y la posibilidad de haber conseguido transformaciones sociales, políticas, democráticas e institucionales profundas.
A los movimientos populares, ha dicho el pensador Michel Foucault, siempre se les ha presentado como producidos por el hambre, los impuestos, el desempleo; nunca como una lucha por el poder, como si las masas pudieran soñar con comer bien, pero no con ejercer el poder.
…Y cada vez que vuelvo a ver aquella película, siempre quedo abstraído y con un nudo en la garganta, un sentimiento inexplicable me lleva una y otra vez a maravillarme con el argumento extraordinario y con esa combinación de ingredientes que parecen parafrasear a la vida, similar a la elaboración de un plato que, por muy sencillo que fuere, siempre tiene un proceso, un duende que hace que sentarse a la mesa y saborearlo te llene de placer y felicidad.
“(…) No me den formulas exactas, porque no espero acertar siempre.
No me muestren lo que esperan de mí, porque voy a seguir mi corazón.
No me hagan ser lo que no soy, no me inviten a ser igual, porque sinceramente soy diferente.
No sé amar a medias, no sé vivir de mentiras, no sé volar con los pies en la tierra.
Soy siempre yo misma, mas ciertamente no seré la misma para siempre! (…)”
“Mi nombre es Ixca Cienfuegos. Nací y vivo en México, D. F. Esto no es grave. En México no hay tragedia: todo se vuelve afrenta. Afrenta, esta sangre que me punza como filo de maguey. Afrenta, mi parálisis desenfrenada que todas las auroras tiñe de coágulos. Y mi eterno salto mortal hacia mañana. Juego, acción, fe día a día, no sólo el día del premio o del castigo: veo mis poros oscuros y sé que me lo vedaron abajo, abajo, en el fondo del lecho del valle.” (…)
Caudillo, caudillismo, caudillaje. Jefe, adalid, mando, poder, superioridad.
La palabra “caudillo” viene del latín capitellus (pequeña cabeza).
Esta cabeza, casi siempre al mando de huestes o gran cantidad de personas sujetas a órdenes, tiene ciertas especificidades que conviene digerirlas.
Y me remito a la definición extensa que hace el diccionario lexicoon de la lengua española con respecto a esta palabra.
Individualismo, sociedad, miedo, humano, ética, posmodernidad, globalización, transformación, inequidad, desregulación, libertad.
¿Pero qué demonios es esto?
¿Una lista de requerimientos, o la necesidad de excluirlos de nuestra vida diaria?
¿Características esenciales de una sociedad en crisis en busca de una nueva forma de enfocar su convivencia, su interacción entre sus semejantes? ¿Intencionalidad?
¿Subversión?
¿Alternabilidad?

