
ÁGORA REPUBLICANA
El autor es director de Innovación del Cepad
Escribí que estaba enamorado de Chabuca Granda. ¡Y de Matilde Casazola, también!
A diferencia de muchos temas en los que el Gobierno ha impuesto su criterio desde el poder, en éste tendrá que ser muy cuidadoso sobre la solución que proponga.
El tema ha adquirido debate nuevamente, por el libro del mismo nombre escrito por Gary Rodríguez, Carlos Hugo Barbery, Oscar Soruco y Pablo Mendieta, en el que desarrollan los “factores y valores que explican su éxito”.
El 9 de abril se cumplirán los 70 años de la revolución nacional.
Es imposible hablar de Chuquisaca y de Sucre desde otro espacio que no sea el del afecto. Lazos entrañables, el conocimiento de su historia y la relación física con su gente y su territorio son argumentos sólidos para referirme a ellos con la responsabilidad de sentirlos propios y con el compromiso de apoyar su desarrollo.
Yo no sé hablar una segunda lengua, y lo digo sin que mi ignorancia sea un orgullo y con la tranquilidad que tampoco expresa vergüenza.
En mi juventud, la asignatura no formaba parte del currículum educativo y, por lo tanto, no era obligatorio el conocimiento de una de las 36 lenguas que identificaron Wigberto Rivero, Javier Albó, Víctor Hugo Cárdenas, Ramiro Molina Rivero, Jürgen Riester, Bernardo Fischerman, Mercedes Nostas y Álvaro Diez Astete, durante el gobierno de Jaime Paz.
El reto de construir la agenda colectiva que nos encuentre con el espíritu sosegado el año 2025 es una responsabilidad con nosotros mismos. Y es en estos momentos que se valoran experiencias internacionales como los Pactos de la Moncloa en España, el 25 de noviembre de 1977, o los acuerdos en la década del 90 en Bolivia, que permitieron reencauzar la vida política a partir de la Corte Nacional Electoral conformada por ciudadanos notables.
Mirar la vida con algún espacio de tiempo entre el momento presente y la fecha futura que queremos relievar es un acto de planificación estratégica y, por ello, una apuesta de futuro. El año 2025 es una fecha mítica por la narrativa y la simbología de que está acompañada y aunque de aquí al 6 de agosto de ese año no es demasiado, cuando nos hacemos la pregunta cómo querré vivir entonces, se dispara la imaginación y salvo que fuese empleado público favorecido por el partido, la respuesta es contundente: ¡no de esta manera!

