
ÁGORA REPUBLICANA
Estoy investigando sobre la Guerra del Chaco y la Revolución Nacional. Quienes vivimos en Santa Cruz y estamos profundizando sobre el pensamiento, su narrativa y los imaginarios colectivos para fortalecer nuestra democracia, el Estado de derecho, la participación ciudadana y la superación irracional de la violencia, necesitamos reflexionar más profundamente el tradicional debate contra el centralismo, geográfico y mental.
Esta semana estoy en el denominado Paisaje Cultural Cafetero de Colombia. He venido para conocer el territorio, su narrativa y la poesía del café en origen. He ingresado al paisaje por la puerta de la ciudad de Pereira y, recién llegado, me sorprendieron con la ruta urbana que se integra con más de una treintena de cafeterías certificadas que parecen laboratorios de alquimia para la degustación.
Los dos componentes del título tienen definiciones fácilmente comprensibles para cualquier persona que sepa leer y escribir.
La ley del embudo es una frase coloquial que resume una conducta de desigualdad que aplica la norma estrictamente a unos y de manera complaciente a otros, dejando evidente una injusticia en la que vence el más fuerte y se atenta contra el justo principio de la equidad.
Lamento boliviano es una canción argentina de rock compuesta por Dimi Bass y Natalio Faingold en 1984, y grabada por los Enanitos Verdes en 1994. Qué quisieron decir los compositores, a esta altura resulta irrelevante, no así la conducta que se expresa en ella y que pareciera algunos bolivianos compiten entusiastas por conservarla.
En la dinámica social boliviana, la mayoría de los conflictos siguen un procedimiento pactado de pliegos petitorios, solicitud de reuniones y plazos generosos para que se busquen las respuestas y así puedan evitarse las crisis. En puridad técnica, es como si no se quisiera llegar al plazo fatal y se hace todo lo posible para que las negociaciones terminen en abrazos.
La pregunta, ingenua con toda su intención, solo pretende comprobar si estamos viendo la misma película.
El mundo atraviesa la prueba más complicada, por su carácter global y absoluto, en la historia de la humanidad. Nadie puede sustraerse de las consecuencias sanitarias y la crisis de la economía que les llega a los Estados, los gobiernos, las empresas, los trabajadores, la familia y a las personas. Si es verdad lo que está ocurriendo en el mundo, algo debemos hacer distinto si no queremos vernos atropellados por los acontecimientos.
Estoy midiendo mis palabras para no levantar falsas expectativas. Lo digo como evidencia empírica demostrable, después de analizar que las tendencias poblacionales que llevan la migración hacia las capitales departamentales —a los departamentos de Cochabamba, La Paz y Santa Cruz— producen abandono de las áreas rurales, generan presión sobre los servicios públicos en las ciudades y se acompañan hoy con una violencia creciente, debido la tensión política provocada por la tierra en Santa Cruz.

