
ÁGORA REPUBLICANA
El mundo atraviesa la prueba más complicada, por su carácter global y absoluto, en la historia de la humanidad. Nadie puede sustraerse de las consecuencias sanitarias y la crisis de la economía que les llega a los Estados, los gobiernos, las empresas, los trabajadores, la familia y a las personas. Si es verdad lo que está ocurriendo en el mundo, algo debemos hacer distinto si no queremos vernos atropellados por los acontecimientos.
Estoy midiendo mis palabras para no levantar falsas expectativas. Lo digo como evidencia empírica demostrable, después de analizar que las tendencias poblacionales que llevan la migración hacia las capitales departamentales —a los departamentos de Cochabamba, La Paz y Santa Cruz— producen abandono de las áreas rurales, generan presión sobre los servicios públicos en las ciudades y se acompañan hoy con una violencia creciente, debido la tensión política provocada por la tierra en Santa Cruz.
Las personas y las sociedades logramos elevar nuestro grado de consciencia a través de dos instrumentos y situaciones: la inteligencia constructiva o el dolor extremo.
No conozco personalmente a la señora Jeanine Áñez. Recuerdo haber compartido circunstancialmente con ella hace más o menos 25 años en una actividad oficial en Trinidad, cuando Tadeo Rivera era alcalde y yo secretario nacional de Participación Popular, en los albores del proceso. No me liga, por tanto, relación política, de amistad o profesional alguna.
En cada uno de los países del mundo se está apelando a la capacidad de resiliencia para enfrentar la crisis e intentar salir airoso. No es posible desperdiciar ninguna oportunidad para buscar alternativas que nos den respuestas positivas.
Corresponde a Gloria Ardaya Salinas la autoría del título del presente artículo, presente en una entrevista que le realizara Juan Carlos Calderón en la que aborda los temas de política, sociedad y democracia en América Latina. Recuerda que fue Sergio Almaraz quien dijo, en su momento, que estábamos viviendo “el tiempo de las cosas pequeñas” y que ella ahora, nos propone pensar en grande para construir una nueva comunidad política ajustada a las expectativas que siempre tuvimos para nuestro continente.
Dicen que todos los días, en el planeta se beben entre 1.600 y 2.000 millones de tazas de café. El 65% de ellas se toman por la mañana. Ingresar a un buscador de Internet y realizar consultas resulta motivante y provocador. Más de 25 millones de fincas familiares en unos 80 países cultivan alrededor de 15.000 millones de cafetos, y la producción de uno de ellos, termina en nuestra taza.

