
EN EL OJO DE LA TORMENTA
Seguramente que me caerán algunos palos por referir mi opinión sobre Nayib Bukele, pero a mi edad y alejado de la política y de la diplomacia desde hace más de 20 años, poco me importa lo que me puedan decir.
Apoyo, desde mi escritorio, al salvadoreño Bukele, como también, sin duda alguna, a Milei en Argentina, aunque al primero se le pueda cuestionar su reelección que, sin embargo, fue admitida por la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de El Salvador. Lo de Milei fue perfecto.
No existe forma de zafarse del bloqueo maldito que ha impuesto el MAS evista y que ya pasa de los 10 días. Solucionado el intríngulis penoso de la Gobernación cruceña, que tal vez no haya sido del gusto de todos pero que tenía que llegar, queda este inhumano bloqueo, que debería ser castigado con toda la fuerza de la ley. Sin embargo, sabemos que no pasará nada porque el miedo que el Gobierno le tiene a Morales es enorme, aunque trate de disimularlo lanzándole afrentas y retos desde las alturas, porque teme aproximarse a su guarida tropical.
Los cruceños estamos sacándonos los ojos, con ira, como jamás había sucedido antes, porque siempre habíamos sido un ejemplo de unidad. Todo porque estamos siendo víctimas de una Bolivia sin respeto a la ley o con leyes amañadas, que solamente obedecen a los dictados de este Gobierno ambicioso e irresponsable, que maneja la justicia a su gusto, como un arma letal para amedrentar o ejecutar a sus adversarios.
Lo cierto es que con todo el pesimismo que nos embarga, todas nuestras protestas y hasta quebrantos de nuestra fe en el futuro, la frase atribuida a Galileo, en su juicio ante la Inquisición: “y sin embargo se mueve”, se aplica a lo que sucede en Santa Cruz. Contra la molestia del masismo porque nuestro departamento produce el 70% de los alimentos del país y más del 30% del PIB nacional, resulta que los números actuales lo confirman todo y que nuestra región es imparable, pese a las catástrofes naturales, pero, sobre todo, a la criminal mano del hombre.
Cuando el gobierno de Evo Morales anunció que Bolivia adoptaría la “diplomacia de los pueblos” a partir de su acceso al poder, expresamos que la tal diplomacia no existía; que la diplomacia era una sola para todas las circunstancias. Siempre hemos creído que la diplomacia tiene como objetivo regular las relaciones entre los Estados, dentro de reglas establecidas hace centenares de años.

